18 de diciembre de 2011

El uso del casco no es negociable


Artículo original: Dear NumbSkull (Holly Bennet | Triathlete Magazine)

Estimado Zoquete,

A pesar de usar una camiseta Livestrong y un brazalete amarillo, usted no es Lance Armstrong trepando al Col du Tourmalet. El camino que está subiendo no está cerrado al tráfico. No tiene un equipo con un carro que está cuidando cada uno de sus movimientos, no existe personal médico pendiente de una acción desafortunada—o un mal salto en la carretera—que le impida un cruce suave a la victoria en el paso de montaña.


Usted está más o menos solo allá afuera, esquivando las imperfecciones del pavimento, a los motoristas agresivos e inconscientes y a su poca pulida técnica de ciclismo. Permítame ofrecerle un consejo: ese casco colgado de su aerobar fue diseñando en realidad para su cabeza. Hará muy poco para proteger su preciosa bicicleta ¡Úselo!

Talvez piense que no puede caerse al trepar una cuesta. Está mortalmente equivocado. Inclusive triatletas talentosos como Tim O'Donnel admiten haberse caído subiendo una pendiente. Apostaría un mes de mi salario que usted no tiene las habilidades de ciclista de Tim. Y por si acaso, los carros pueden golpearle igualmente de duro sin importar cual sea la dirección por la que esté cicleando.

No soy un científico de cohetes. Pero los chicos que diseñaron y construyeron ese pequeño artículo son muy inteligentes y lo concibieron específicamente para mantener su cabeza fresca y confortable. También lo diseñaron para salvar su vida, solo en caso que le importe.

Si insiste en rodar con la cabeza desprotegida, permítame recomendarle algunas otras actividades que le podrían interesar:
  • Cruzarse las autopistas interestatales.
  • Quitar los cinturones de seguridad de su auto.
  • Ignorar las señales de pare y acelerar en la luz roja del semáforo.
  • Atarse a las rieles del subterráneo

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