17 de agosto de 2012

Uno es ninguno (Guayasman 2012)




No me canso de repetir que me enteré de la existencia de las competencias de triatlón de 226 km al escuchar a un empresario quiteño su relato sobre su participación en un evento llamado IRONMAN. Ya había empezado a trotar y a descubrir que esta actividad física realizada a diario permitía un saludable y eficiente control del peso corporal, pero fue en ese momento, al escuchar sobre una competencia de 3,8 km de natación + 180 km de bicicleta + 42,2 km de carrera, que nació mi interés por este hermoso deporte del triatlón.

Diseñé una hoja de ruta con metas que las fui cumpliendo una a una hasta poder afirmar que al momento he completado cuatro maratones, dos triatlones de 113 km y un ironman de 226 km.

Pero otra parte de esa entrevista que me impactó fue la respuesta que dio el atleta quiteño cuando le preguntaron cual era su sueño deportivo después de haber realizado una competencia de 226 km. Mi sueño, dijo, es que mi esposa corra conmigo un maratón. Ese si que es un gran reto conversaban entrevistado y entrevistador. Inmenso, me dije, pero alcanzable. Lo agregué a mi plan de objetivos a largo plazo.

Ximena tenía antecedentes deportivos en su etapa colegial, pero medio en broma medio en serio solía decirme que parecía un loco cuando me veía trotar en el patio de nuestra casa. Cuando, después de decenas de semanas y  de argumentos, decidió seguirme la corriente y empezar a correr, su cuerpo presentaba todos los síntomas del sedentarismo que se se niega a dejar su zona de comodidad: dolores musculares, dolores articulares y una seria hinchazón de sus tobillos. Eran razones suficientes para suspender toda actividad física, pero persistió y descubrió que al superar estas barreras se pasa a un estado superior de salud y estado físico.

Fue en su primera competencia de 5 km, cuando ya era parte del club de maratonistas Ruta 42, que todo cambió. Fue premiada por haber quedado en segundo lugar en su categoría y descubrió que era buena para correr. Después de algunas competencias de 10 km y 21 km y de un buen entrenamiento, en el año 2008 compitió en sus primeros 42,2 km con un desempeño perfecto y parciales negativos y en el 2010, como parte de mi entrenamiento para el Florida Ironman 2010, corrimos juntos el maratón de Miami 2010.

Mientras entrenaba para mi primer ironman de 226 km, los comentarios de Ximena eran del tipo "ni pagada me metería en las aguas heladas de Cuicocha" o "no veo la razón para maltratarse tanto en un triatlón," "porqué pagar tanto dinero para ir a sufrir doce, trece o más horas", "nunca haría algo así."

El propósito deportivo de este año fue realizar el Guayasman con la flaca. Ximena ya había empezado a nadar desde el año pasado, ya habíamos hecho entrenamientos con trabas y no veíamos problema en cubrir el medio maratón. Me comprometí a que entrenaríamos juntos y que en el Guayasman 2012 le acompañaría en todo momento: en el agua, la bici y en el medio maratón. Aceptó, aunque me dijo, "eso si, soy muy sensible a las bajas temperaturas así que ni sueñes que nadaré en esas aguas congeladas de Cuicocha."

Buscamos un curso de natación para adultos, al que asistía por las tardes, mientras en las madrugadas cumplíamos con las tablas de entrenamiento.

Fue cuestión de tiempo para que las sesiones de natación en la piscina sean relajadas y que los entrenamientos sobre la bicicleta sean manejables, aunque no logramos que sienta la suficiente confianza para poder dar la vuelta en "u" en vías estrechas. Las dos o tres caídas que tuvo fueron a cero km/h y justamente cuando intentaba dar este tipo de viraje.

En el transcurso de esta aventura se fueron sumando personas cercanas y triatletas que también querían realizar un Guayasman.  La primera fue Mercedes (Argüello), quien quería seguir entrenando con su amiga de universidad pero que no tenía la menor intención de hacer el Guayasman, a lo sumo, dijo, haría un triatlón 'pequeñito'.

Esteban (García) ya había hecho triatlones olímpicos y quería cumplir en este año su primer triatlón de 113 km como parte del proceso para lograr cumplir un ironman de 226 km. 

A Marco (Domínguez) no le conocía.  Recibí un mensaje suyo a través de mi cuenta de Twitter consultándome si podía entrenar con nosotros.  Le dije que por supuesto y que con sus parciales estaba seguro que lograría una marca menor a las seis horas. Después de todo este tiempo puedo decir que hemos construido una gran amistad con él y con Esteban.

Fueron meses de un entrenamiento consistente y disciplinado. En esta nota detallé la primera experiencia de Ximena en Cuicocha y en esta otra, su segundo entrenamiento en aguas abiertas. Aquí describo no solo que nadamos en esa hermosa laguna sino que corrimos a campo traviesa a su alrededor.

La parte más crítica para Ximena fue la del ciclismo. El entrenamiento alrededor de La Carolina era sencillo, pero cuando se trataba de descender sobre la bicicleta aparecían escenas de pánico.  Con las sesiones en el Parque de Jerusalem logramos disminuir estas sensaciones y  prepararnos para el circuito de subidas y bajadas de la ruta por la vía a la costa desde Chongón.

Guayasman 2012 | Playas

Ximena, Rubi, Esteban, Marco y Mercedes
El viernes 10 de agosto viajamos a Guayaquil en caravana por  la ruta Quito - Ambato - Iglesia de Balbanera - Bucay - Guayaquil.  Los paisajes maravillosos y las excelentes carreteras hicieron que el viaje sea muy agradable.

La mañana del sábado 11 fuimos al Centro de Convenciones de Guayaquil a confirmar nuestras inscripciones y a escuchar la charla con los detalles técnicos del nuevo circuito que ya no sería en Chongón. La competencia iniciaría a las 6h00 en Playas, con un circuito de tres vueltas en el marcuatro vueltas para el recorrido de los 90 km de ciclismo y tres vueltas para el medio maratón.

Día de la competencia: 113 km

Natación: 1,9 km

Preparándonos para el mar
Saliendo de la primera vuelta
Salimos del hotel un poco después de las cuatro de la mañana y llegamos apenas 15 minutos antes de la partida.  Nos ubicamos en el patio de las transiciones y nos colocamos nuestros wetsuits lo más rápido que pudimos. 

Como habíamos planificado, Ximena debía nadar hacia la primera boya mientras yo me mantendría detrás suyo a su ritmo. Su navegación fue perfecta. Llegó a la primera boya y a la segunda sin problema y aprovechó la corriente para retornar a la playa con buena velocidad. Habíamos cubierto la primera vuelta en menos de 12 minutos, por lo que estimaba que haríamos un buen tiempo en el agua.  

La segunda vuelta fue bastante parecida, pero en la tercera se presentó el típico problema de orientación. Al ingresar desde la playa hacia la última vuelta ubicamos la primera boya (que estaba a nuestra derecha) y empezamos a nadar, pero una ola desvió ligeramente el curso de la flaca, quien al levantar la cabeza observó la segunda boya (la de la izquierda) y con todas sus fuerzas se dirigió hacia ella.  A pesar de mis gritos no se detenía.  Los jueces que estaban ubicados en los kayacs también le indicaban que estaba en el rumbo equivocado, pero Ximena seguía sin detenerse. El momento que se topó con toda la masa  de nadadores en 'contravía' descubrió que no estaba dirigiéndose a la primera boya.  Corrigió el rumbo y logramos salir del agua en 40 minutos.  Este circuito, a diferencia del del algo de Chongón, resultó ser muy rápido, debido, creo yo, a que la corriente (salvo al principio) era muy favorable para los triatletas.
Ciclismo: 90 km

En pleno recorrido del ciclismo.
Nuestro equipo de abastecimiento fue espectacular. Andrés (sobrino de Marco), Evelyn (esposa de Esteban), Ingrid (esposa de Marco) y Antonio (esposo de Mercedes) estuvieron pendientes de todo. Ni bien salimos del agua nos 'despellejaron' instantáneamente y en cuestión de segundos estabamos sin wetsuit y listos para la T1.
Ximena sobre su caballito de acero.
No se podía pedir un mejor escenario para los 90 km de ciclismo. El recorrido era bastante regular, con poco tráfico, un pavimento bueno y un clima perfecto. Les había insistido a todos que deben mantener un ritmo aeróbico en la bici para correr con fuerza en los 21 km, y Ximena siguió esta instrucción al pie de la letra.  La flaca se mantuvo en un ritmo constante durante los 90 km y solamente en los extremos del recorrido se tensionaba un poco hasta lograr dar la vuelta en 'u' en una ruta mucho más estrecha de lo esperado. Los registros de DM3 indican que completamos la etapa de ciclismo en 3h35 (alrededor de 25 km/h).



Medio maratón: 21,1 km

Saliendo del T2 y empezando los 21k.
Completando la primera vuelta.
Cuando estábamos en los últimos 5 km del ciclismo sentí una gran emoción. Lo estábamos logrando. Ximena estaba haciendo con solvencia su Guayasman e íbamos a romper mi tiempo de hace tres años. Debíamos manejarnos a un ritmo de 6 minutos por kilómetro y estábamos con suficiente fuerza para eso y más.  Estaba feliz por la flaca y por nuestro amigos. Veía como Marco iba a superar de largo su meta de menos de seis horas, que Esteban iba muy bien y que Mercedes, aunque le faltaba unos 20 km más sobre la bici, estaba preparada física y mentalmente para cruzar la meta.

Nos cambiamos de zapatos y emprendimos con la última etapa de la competencia.  El circuito empezaba con una pronunciada cuesta que la subimos sin problemas y unas cuantas más que igual las superamos bien.  Marcamos un ritmo de seis minutos por kilómetro durante las tres vueltas y conseguimos un tiempo de 2h07 en los 21 km y un total de 6h30 en los 113 km.

Llegando a la meta de los 113 km con nuestro Pedro | Foto de GC
Este tiempo le permitió a Ximena ganar el trofeo por ubicarse segunda en su categoría.

Ximena con su trofeo y nuestro Miguel | Foto de GC
Felices con la llegada de
Esteban | Foto de GC
Marco quedó quinto en su categoría con un gran tiempo de 5h46, Esteban cubrió sus 113 km en 6h42 y Mercedes demostró su capacidad al completar la competencia y conseguir el trofeo de tercera en su categoría ¡Grandes! ¡Felicitaciones campeon@s!
Se cierra un proyecto deportivo que lo conseguimos en pareja. Es una sensación de enorme satisfacción ... uno es ninguno.

No puedo terminar esta nota sin destacar el gran esfuerzo de la organización del evento. DM3 dio un gran paso en la calidad de este simbólico triatlón ecuatoriano. El abastecimiento en general fue bueno, el recorrido para las bicicletas fue seguro y por un terreno en el que no vi personas parchando llantas. Las medallas y los trofeos son de primera.  Muchas gracias y felicitaciones. Parece que para el Guayasman 2013 nos tendrán grandes sorpresas al ser su décima edición.


Las fotos fueron tomadas por el fotógrafo deportivo Gabriel Cadenas (GC)





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