14 de febrero de 2013

5 características de los líderes débiles (y cómo no ser uno)


Artículo original: 5 Characteristics of Weak Leaders (and How Not to Be One) | MichaelhHyatt.com

A veces aprendemos de los modelos positivos. Otras de los negativos. Esa es una de las razones por las que amo leer historia—de manera inevitable se consigue los dos.

Después de ver la película Lincoln de Steven Spielberg, decidí revisar Team of Rivals de Doris Kearns Goodwin. Es un recuento de la presidencia de Abraham Lincoln y su genio político.

Al inicio del primer período de Lincoln, apuntó a cada uno de sus anteriores rivales republicanos—aquellos que estaban en contra de su nominación por el partido—a puestos en el gabinete. La narrativa demuestra su impresionante habilidad para aprovechar un amplio arreglo de perspectivas y crear alineación entre aquellos que con frecuencia estaban en desacuerdo violento con otros.

Desafortunadamente, el liderazgo de Lincoln no fue perfecto. De manera ocasional seleccionó hombres para el servicio público que no eran dignos de su confianza. Uno de esos fue el general George B. McClellan.

McClellan tenía significativas fallas de carácter que creo son señales de alarma para cualquier líder. Al final, le costó caro: perdió la confianza de Lincoln, su trabajo y una carrera para la Casa Blanca (en contra de Lincoln). Aún peor, prolongaron la guerra civil que costó decenas de miles de soldados en ambos lados del conflicto.

Estas son las cinco fallas que anoté mientras leía el libro:
  • Dudas para tomar acciones definitivas. McClellan estaba de manera constante preparándose. Según él, el ejército nunca estaba listo. Las tropas necesitaban un poco más de entrenamiento. En su procrastinación, rehusaba enfrentarse al enemigo, a pesar de estar en clara ventaja. No podía ordenar un ataque. Cuando Lincoln finalmente lo relevó de sus deberes, dijo, "Si el general McClellan no quiere usar el ejército, desearía pedírselo prestado por un tiempo."
  • Quejarse por la falta de recursos. De forma constante se quejaba por la falta de disponibilidad de recursos. No tenía suficientes hombres. Sus hombres no eran bien pagados. No tenían suficiente artillería pesada. La verdad es que, como líder, nunca se tiene suficientes recursos. Siempre se podría usar más de una cosa que de otra. Pero los líderes exitosos descubren como realizar el trabajo con los recursos que disponen.
  • Rehusar aceptar la responsabilidad. McClellan culpaba a todos los demás por sus errores y su incapacidad para actuar. Inclusive culpaba al presidente. Cada vez que sufría una derrota, buscaba algo o alguien a quien culpar. Era el maestro apuntador con el dedo. Los grandes líderes no hacen eso. Son responsables de los resultados y de las complicaciones.
  • Abusar de los privilegios del liderazgo. Mientras sus tropas sufrían en precarias condiciones, McClellan vivía cerca del esplendor real. Pasaba casi todas las noches entreteniendo a invitados con cenas elaboradas y fiestas. Vestía las mejores ropas y tenía grandes comodidades. Su estilo de vida contrastaba con la del general Ulysses S. Grant, su eventual sucesor, que con frecuencia viajaba solo con su cepillo de dientes.
  • Involucrarse en actos de insubordinación. McClellan criticaba de manera abierta y continua al presidente, su jefe. Era pasivo-agresivo. Inclusive cuando Lincoln le daba una orden directa, encontraba la manera de desobedecerla. En su arrogancia, sabía más que el presidente y tenía una excusa lista para racionalizar su falta de acción y seguimiento.
El presidente Lincoln tenía paciencia de Job. Entregó a McClellan numerosas oportunidades para corregir su comportamiento. Pero al final no tuvo más alternativa que relevarle de su cargo.

Estas mismas fallas afectan a muchos líderes de la actualidad.




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