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2 de febrero de 2023

APRENDA A TRABAJAR CON JEFES DESORGANIZADOS QUE SE CONTRADICEN Y QUE NO COMUNICAN



El jefe no sabe lo que se necesita hacer

Esto pasa en dos formas diferentes.  Algunos jefes saben exactamente lo que necesitan hacer pero no están realmente seguros sobre lo que le deberían hacer trabajar a usted.  Otros jefes no tienen claro lo que deberían estar haciendo (lo que por supuesto significa que no tienen la mínima idea sobre lo que usted debería estar trabajando).

Si se encuentra en esta situación, necesitará usted mismo dirigir la mayoría de su trabajo.  Sin embargo, todavía necesitará mantener informado a su jefe para estar seguro de que aprueba lo que está haciendo.  De otra manera, corre el riesgo de que le cambien sus metas una vez que ya empezó.

Una manera para realizar esto es el hacer una lista de todo lo que sabe que necesita ser hecho y pedirle que le diga en que le gustaría que esté trabajando.  Esto le pone en la posición de sentir que le está dirigiendo, lo que significa que estará más dispuesto a defender lo que usted está haciendo cuando sea necesario.  Como está involucrado está menos propenso a llegar tarde y pedirle que cambie lo que usted está haciendo.

Es muy importante asegurarse que todas las instrucciones que reciba estén documentadas.  Los jefes más desorganizados nunca pondrán algo por escrito por lo que cuando tenga una reunión donde le diga que trabaje en X y Y, no asuma que recordará esa conversación más tarde.  Sea proactivo realizando el seguimiento de su conversación con un corto correo electrónico resumiendo su conversación.  Esto le da un registro de lo que le han pedido y le da la oportunidad de aclarar cualquier cosa que haya sido mal entendida.  Si su jefe le pregunta por que está haciendo eso, puede referirlo al correo electrónico que resumió la reunión.

Jefes que se contradicen

Éste puede ser la persona más fastidiosa con la que se pueda trabajar.  En términos livianos, es como que está ligeramente confundido.  En situaciones realmente malas, estos jefes parecen totalmente trastornados y maliciosos.  Si tiene un jefe que le dice que deje de trabajar en X y luego regresa para preguntarle por que no está trabajando en Y, está trabajando con uno de estos jefes.

En la mayoría de los casos,  este tipo de gente no son descaradamente maliciosos; tienen una memoria muy corta, metas no claras y son muy desorganizados.  Puede usualmente mejorar la situación colocando sus instrucciones por escrito.  Por ejemplo, si su jefe le pide que deje de hacer algún trabajo y trabaje en X, escríbalo en su pizarra mientras está viéndole.  Para aspectos más grandes,  puede realizar el seguimiento con un memo o correo electrónico.

En algunos casos, podría querer bosquejar sus instrucciones y pedirle que las firme.  Obviamente, esto es válido si es algo sustancial, pero tener un plan o procedimiento para conseguir que su jefe firme puede ser una poderosa herramienta para usted.  Recuerde que eso no significa que su jefe no vaya a cambiar algo.  Solo asegúrese que cuando realice el cambio él se de cuenta que está haciéndolo.

En general, no quiere presionar demasiado en notar que tiene un jefe contradictorio.  No le golpee en la cabeza con lo que dijo anteriormente, pero solo mencione casualmente su posición previa o instrucciones como parte de aclarar lo que está diciendo en este momento.  Por ejemplo,  si su jefe le da un procedimiento el lunes y viene el martes con otro diferente, decir algo como "OK, ¿así que éste reemplaza (sacando sus notas o correo electrónico) al que me dio ayer o es un proceso solo para esta ocasión?"  Esto no es confrontacional y presenta una inquietud legítima que ayudará con suavidad a puntualizar que su jefe se está contradiciendo.

En algunos casos puede necesitar más apalancamiento para ayudar a animar a su jefe para mantenerse en sus decisiones.  Puede hacer esto haciendo públicas las decisiones de su jefe.  Esto funciona con decisiones de mayor impacto.  No le va a ayudar publicar cada tarea que su jefe le pide.  Sin embargo, las cosas que impacten a más de una persona son perfectas para este tratamiento.  Es mejor pedirle a su jefe que las distribuya.  Podría enviarle a su jefe por correo electrónico su resumen y decir algo como "Esta es la nueva política como yo la entiendo. Sería útil que usted la envíe a todo el equipo para que todos estemos al tanto.  Por favor edítela o modifíquela si es que no estoy en lo correcto."

Su jefe parecerá (por una vez) organizado al poner algo por escrito y le resultará más difícil cambiar de opinión porque "todos" saben lo que dijo.  Además le resultará más difícil olvidar.

Si su jefe es en realidad descaradamente malicioso, ninguna de estas técnicas funcionarán, pero podrá usarlas como un test  de prueba para ver si existe esperanza o si debería considerar mudarse a un ambiente de trabajo menos errático.

Jefes que no comunican

Muchos gerentes sin previa experiencia en liderazgo son pobres comunicadores.  Esto no es una sorpresa, porque las habilidades de comunicación requeridas para ser un buen gerente se aprenden generalmente solo a través de la experiencia.

Una situación común en la que se encontrará bajo este tipo de persona es la de trabajar en un equipo de gente fuera de sincronía.  Por ejemplo, su jefe le dirá acerca de un importante proyecto en camino, pero nadie más sabe de él sino hasta el último minuto.  Por otro lado, se puede encontrar en una posición donde todos los demás saben información crucial excepto usted.

La mejor solución es que su jefe aprenda a comunicarse como un líder.  Puede tratar de animarle a comunicarse mejor mediante sugerencias de reuniones semanales, memos al equipo completo, etc.  Sin embargo, si no puede cambiar a su jefe, aquí hay algunas cosas que podrían ayudar a mejorar la situación.

Crear una dirección de correo electrónico de grupo para el equipo completo.  A veces, dar a su jefe un mecanismo para comunicarse con todos como un individuo, ayuda a mejorar la comunicación.

Notifique a todos los del equipo sobre información crítica.  No asuma que su jefe le dirá a la gente lo que necesitan saber. Esto puede ser un simple asunto de síntesis  de lo que ha dicho su jefe y de envío de este resumen a través del correo electrónico, incluyendo a su jefe.  Su jefe tiene una oportunidad para aclarar si algo no se entiende o de cambiar de opinión.

Crear reuniones informativas semanales con los compañeros de trabajo para tratar algo importante. Obviamente, es mejor si su jefe las dirige, pero aunque solo sea entre usted y sus compañeros, unos pocos minutos gastados en comunicación pueden ahorrar horas de trabajo en el futuro.

Artículo original:  Dealing with an Unorganized Boss | Mark Shead
Foto: Alexander Grey | Unsplash.com

17 de enero de 2023

¿CUÁLES SON LAS CREENCIAS EQUIVOCADAS QUE TE IMPIDEN SER MÁS PRODUCTIVO EN TU TRABAJO Y EN TU VIDA PERSONAL?


¿Cuáles son los mitos y las creencias equivocadas que le previenen de ser más productivo tanto en su trabajo como en su vida personal?  ¿Cómo está usted activamente minando sus esfuerzos para hacer las cosas a tiempo?

Mito 1:  Organizado es igual a limpio

Mucha gente iguala "organización" con espacios fríos, estériles y vacíos que ven en las revistas.  Eso no es organización – el espacio más limpio todavía le podría llevar toda la vida para encontrar algo.

Un espacio organizado es aquel en el cual las cosas que necesita están a la mano, son fáciles de encontrar y aquellas que las necesita en rara ocasión están fuera del camino pero son fáciles de retomarlas cuando se las quiere.  La organización tiene que cumplir con sus necesidades, no alguna noción impuesta de limpieza.

Si nunca gasta más de un minuto para encontrar algo en esa montaña de desorden que llama su oficina (o habitación o cubículo o cocina), olvídelo.  Al mismo tiempo sea honesto consigo mismo – la mayoría de las personas dicen que pueden encontrar todo de lo que necesitan, pero cuando se les pone a prueba, se quedan rascándose sus cabezas.  Si su desorden no le funciona, invierta algo de tiempo tratando de descubrir como asegurarse que si lo haga.

Mito 2:  No tengo tiempo para un sistema

Existe una queja popular sobre los sistemas como el GTD de David Allen. La idea es algo como esto:  "Si paso todo el tiempo organizando mi lista y revisándola semanalmente, nunca haré las cosas".

La realidad es que mientras la mayoría de sistemas requieren algún tiempo para implementarse, una vez que empiezan a ser usados, el tiempo que pasa en el "mantenimiento" es más que justificado comparado con el tiempo que se ahorra al no tener que pensar sobre lo que tiene que hacer  o justificando aquellas cosas que no recordó hacer.

Mito 3:  Los sistemas son rígidos e inflexibles

Esta es otra queja común sobre los sistemas de productividad.  El miedo parece ser que, a diferencia de la vida de los demás, mi vida es tan caótica e impredecible que no existe sistema alguno que pueda acomodarse a ella.

He leído mucha literatura sobre productividad en mi vida –es, después de todo, ¡parte de mi trabajo!  – y nunca he traído un sistema de productividad que no haga una gran diferencia en la personalidad, requerimientos de trabajo o situación personal.  Al final, la cosa importante es tener un sistema para que pueda responder efectivamente a los eventos futuros sin perder el control de su vida.

Aunque, si su vida es en realidad así de caótica e impredecible, es probable que se deba a que se ha resistido a adoptar algún tipo de sistema y no porque no hay un sistema suficiente para su vida.  Lo que me dice que no ha invertido el tiempo que se necesita para descubrir de que se trata su propia vida – en lugar de eso, solo ha respondido a todo  lo que el mundo le ha dado.  Adoptar un sistema significa invertir tiempo en descubrir que es lo importante para usted, que no es importante y como zafarse de lo menos importante para empezar a controlar las cosas importantes.

Mito 4:  La productividad significa más trabajo

Una vez que que ingresa a este hoyo de conejo, puede ser realmente difícil darse la vuelta.  La idea es que si me toma más de la mitad hacer todas las cosas de mi vida como me toma ahora, el volverse productivo significa que estaré haciendo el doble de cosas.

Si no es tan listo sobre las cosas, eso puede que sea verdad, al menos en el trabajo.  Los supervisores odian ver a la gente sin nada que hacer mientras están en la jornada laboral, así que si termina sus tareas a las dos de la tarde se espera que  usted encuentra algo que hacer para llenar las horas que faltan.  Así que si es así de productivo, lo que necesita es apalancar ese trabajo extra en una promoción o un incremento salarial – o convencer a su jefe en adoptar un plan de teleconmutación para que pueda trabajar desde su casa.

Pero ser productivo no es solo trabajo, tampoco.  Ser más productivo en su vida significa que tendrá más tiempo para hacer cosas como pasar con su familia, tomar vacaciones, leer un libro, visitar un museo o escribir un plan para dominar al mundo.  Conseguir que el trabajo este hecho en la mitad del tiempo para hacer el doble no es productivo – es tonto.

Mito 5:  La creatividad no calza en un sistema

Quizás crea que esto de la productividad sea para la gente de negocios, no para la gente creativa como usted. Eso está equivocado por dos razones. La primera, el trabajo creativo también es trabajo, y por lo tanto susceptible de procrastinación, pobre planeación y prácticas mezquinas de trabajo.

La segunda razón es que mientras usted tiene un gran conocimiento de la demanda de su trabajo creativo, a menos que esté cómodo con todas las cosas de un "artista hambriento", las oportunidades son que tenga más que hacer que solo cosas creativas.  Los registros deben ser almacenados, se necesita contactar a los clientes, se necesita calcular los impuestos, se necesita cotizar los proyectos, y así en adelante.  Y aquí está el problema: a la gente creativa generalmente  no le gusta mucho hacer toda esa rutina, todos los días.  Tener un sistema para hacer esas cosas con el menor dolor y a la mayor brevedad posible significa que puede pasar más tiempo siendo creativo.

Mito 6:  Trabajo mejor bajo presión

Hay gente que piensa que prosperan bajo la presión de un plazo impostergable.  Nueve de diez ocasiones, no lo hacen.  Solo disfrutan de la excusa porque con seguridad no tienen que asumir la responsabilidad por las consecuencias de no terminar a tiempo.

Mantenerse en un alto grado de estrés o modo de siempre-urgente no es saludable y tampoco es bueno para los negocios.  Desde el aspecto de la salud está muy propensa a matarse, décadas antes de su tiempo.  Desde el aspecto de los negocios, significa que no resulta placentero trabajar con usted, lo que significa que aunque su trabajo sea bueno estará molestando a los empleados, colegas o clientes – y tarde o temprano perderá algún detalle importante que dañará su empleo, su reputación y su carrera.

Aunque si tiene suerte, tendrá un ataque al corazón antes que eso pase.

Mito 7:  Mi sistema es la ausencia de sistema

Esto es verdad, pero no de la forma que la gente lo trata de decir.  El desorden de hábitos, prácticas y creencias que ahora tiene, de hecho es un sistema con el que está trabajando. Duro.

Pero la mayoría de la gente dicen que al no tener un sistema son más productivos que si lo tuvieran.  Para algunos, esto es solo una variación del mito dos, pero otros creen que un poco de todo les funciona.  No ven espacio para mejora alguna.

Esto es como me imagino será la muerte. Para las cosas vivas, siempre hay posibilidad de crecimiento.

Mito 8:  Necesito inspiración para trabajar

No, no la necesita.  La inspiración es maravillosa, pero en raras ocasiones es compatible con el conseguir que las cosas se hagan.  Lo que necesita es un sistema para capturar aquellos flashes de inspiración para que, cuando la inspiración llegue en vacaciones, haya hecho mucho trabajo.

Tenemos una palabra para la gente que solo trabaja cuando está inspirada. Esa palabra es 'desempleado'. 

Mito 9:  Ser organizado es aburrido

Esta es la variación del mito uno, con un poco del mito seis: alguna gente ansía la emoción de estar siempre a punto de echar a perder las cosas.  Esto puede reflejar un profundo trauma sicológico, pero también puede reflejar una vida llena de malas experiencias de trabajo – obtener éxito de un fracaso inminente puede sentirse muy bien, y si su éxito "diario" no es recompensado, puede estar tentado a presionar una falla inminente para poder sacar éxito de manera heroica de las mandíbulas del fracaso.

De donde sea que provenga, este mito está mal orientado porque presta atención al lugar equivocado.  Ser organizado no es aburrido – ser aburrido es aburrido. Haga sus propias emociones y dejará de aburrirse – y luego parará de usar a su desorganización como la muleta de una vida no realizada por completo.

Mito 10:  Hay algo malo en mi que sistema alguno puede repararlo

Esto es probablemente cierto.  Los sistemas, no importa cuan buenos, no pueden solucionar los problemas fundamentales de su vida. No le harán más inteligente o más agradable o mejor parecido o más experimentado.

Lo que si pueden hacer es ayudarle a obtener tiempo para descubrir como resolver esos problemas.  Le pueden ayudar a hacer espacio en su vida para su real crecimiento personal.  Y pueden ayudarle a resaltar las fuentes de esas fallas, eliminando el "ruido"  que normalmente las enmascaran.

Al final, crece como persona, su éxito – como sea que lo defina – depende de usted.  Colocando en orden las cosas en su vida que evitan que sea efectivo y productivo puede ser un paso importante hacia el éxito, pero es un medio, no un fin.

Artículo original:  10 Productivity Myths That Hold You Back |  Dustin Wax

Foto: Mille Sanders | Unsplash.com

11 de enero de 2023

LA PUNTUALIDAD SI IMPORTA


Por años, yo podría ser considerado como una persona atrasada  ¿Reunión a las 11:30?  Dustin llegará a las 11:40  ¿Clases a las 9:00?  Dustin llegará a las 9:20  ¿Hay una reunión a las 18:00?  Dustin estará a las 18:30 ¿El horario de trabajo es de 8:30 a 17:00?  Ingreso a las 9:00.

La gente bromeaba.  Era mi "cosa" – usaba la "hora Dustin".  Era muy divertido – hasta que descubrí que la misma gente que bromeaba sobre eso mostraba, una y otra vez, que no confiaban en mi para el cumplimiento de las cosas – que, sin duda, me veían como una persona incompetente que ni siquiera podía organizarse para llegar a tiempo.

Ser puntual si importa, al menos en las sociedades occidentales de hoy.  Llegar a tiempo, todo el tiempo, transmite mucho más que una buena sensación de coordinación. Dice a la gente que usted está sobre las cosas, que es organizado, que se puede contar con usted, que los valora y, por último, que usted se valora a si mismo.

La puntualidad muestra dominio

Llegar a tiempo de forma consistente muestra a todos los que le rodean que usted controla su vida.  Demuestra previsión – la habilidad de predecir posibles contratiempos – y adaptabilidad – la habilidad para cambiar sus planes y acomodarlos a esos contratiempos.

Por el otro lado, llegar tarde demuestra que es víctima de los vientos del destino, que es incapaz de anticipar los posibles problemas y que tampoco los puede manejar o alterar su curso para evitarlos.  Envía un mensaje de que usted es acosado por el tiempo, no en control de él.

La puntualidad muestra competencia

Alguien que muestra, una y otra vez, que es el que domina a su tiempo es  alguien que puede ser tomado en serio en áreas que requieren administración del tiempo.  Esa previsión y adaptabilidad que le coloca donde necesita estar, cuando necesita estar, le dice a la gente que le rodea que usted puede manejar lo que le den.

Por el contrario, la gente asume que si usted es una persona crónicamente atrasada que ni siquiera puede considerar la posibilidad de tráfico extra, no será capaz de considerar otros obstáculos que podrían aparecer en el camino de conseguir que una tarea o un proyecto sea hecho.

La puntualidad muestra integridad

La puntualidad es también un aspecto de confianza.  Cuando realiza una cita, está haciendo un compromiso para estar donde dijo que estaría cuando dijo que estaría.  La única manera para construir la confianza de otra persona en usted es a través de cumplir sus compromisos de forma consistente —y se empieza siendo puntual.  La persona que siempre está a tiempo es aquella en la que los otros pueden decir que es tan buena como su palabra.

En contraste, la persona que está perpetuamente tarde es, directo y simple, alguien que le miente repetidamente. Dijo que estaría aquí a las nueve en punto, pero no está aquí; si su palabra no es lo suficientemente buena en algo tan trivial como llegar a tiempo ¿cómo puede ser buena respecto a algo más importante?

La puntualidad muestra el valor de la gente

La gente está ocupada —demasiado ocupada para estar esperando por usted mientras su otro trabajo queda sin terminar.  Ser puntual muestra, clara y fielmente, que usted valora su tiempo y, por extensión, que los valora como una persona. Se dice, "hagamos que este tiempo que hemos acordado sea lo más productivo posible para que podamos concluir con el resto de cosas importantes."

Compare eso con la actitud de una persona que llega crónicamente tarde quien, cuando es confrontado, dice, "pero siempre estoy a tiempo para las cosas que son importantes".  El mensaje que envía es, que cuando llego tarde se debe a que realmente no siento que a donde sea que me atrase sea importante – si fuera una cita con una chica bonita, ahí si estaría a tiempo; si fuera un concierto de mi artista favorito, no me atrasaría;  pero como solo es una reunión sobre el estado de un gran proyecto en el que trabajo, siento que puedo llegar tarde.

Existe otro tipo de persona que siempre llega tarde:  aquella que hace 'una gran entrada', usando su falta de puntualidad para mostrar su status.  Enfrentémoslo —demostrando su importancia al tener a otras personas sentadas y esperándolo, claramente dice "para mi ustedes no son importantes."  Y todos saben la solución —no aparecer, o aparecer hasta que sea el momento adecuado, y apuñalar a ese individuo en la espalda. Si desea hacer una gran entrada, no se preocupe —pronto en algún día realizará una gran entrada a una habitación vacía.

Puntualidad muestra que se valora

Al final, llegar a tiempo demuestra como valora al tiempo —y a usted mismo. Antes de todo, llegar repetidamente tarde es un comportamiento auto-destructivo —¿por qué alguien arriesgaría perder a un cliente, perder el trabajo o insultar a los que están alrededor suyo?  Y todos saben que la mayoría de comportamientos auto-destructivos nacen de la bajo auto-estima.  Aunque esto no sea verdad, esa es la percepción que están teniendo los demás.

Segundo, la puntualidad muestra que su tiempo es tan valioso que lo desperdicia en el tráfico, en el teléfono con cosas triviales u ocupándose en otras cosas que no están relacionadas con el negocio.  Llegar tarde demuestra, simple y claramente, que a usted se le puede interrumpir, que su trabajo nunca es su más prioritario que las cosas triviales que le llegan y que no está dispuesto a fijarse prioridades en su vida.  Si ese es el caso ¿por qué alguien más debería preocuparse por su tiempo? ¿por qué no deberían interrumpirle cuando lo deseen, dándole trabajo irrelevante, o descartándole por entero?

Me tomó un tiempo descubrir todo esto (tarde a la fiesta, como siempre) pero una vez que lo supe, realicé un esfuerzo conjunto para llegar a tiempo —o, usualmente temprano— a todas las citas.  Con algunas excepciones, llego a tiempo —y cada excepción es una oportunidad para aprender como manejar la misma circunstancia la próxima vez.

Si llega perpetuamente tarde, es tiempo de parar —en este momento, no después de 10 minutos.  Considere el mensaje que está dando a los demás y considere el mensaje que le gustaría enviar y actúe inmediatamente.

Artículo original:  Punctuality Counts | Dustin Wax


9 de enero de 2023

Hábitos zen para encontrar simplicidad, concentración y plenitud mental de nuestras actividades



"Tenemos más posibilidades disponibles en cada momento de lo que nos damos cuenta." – Thich Nhat Hanh

No soy un monje Zen, ni nunca llegaré a ser uno. Sin embargo, encuentro gran inspiración en la forma en la que tratan de vivir sus vidas: su simplicidad, la concentración y la plenitud mental de cada actividad, la calma y la paz que encuentran en sus días.

Probablemente tampoco quiera convertirse en un monje Zen, pero puede vivir su vida más de una manera como-Zen siguiendo unas pocas reglas simples.

¿Por qué vivir más como un monje Zen? ¿Por qué nosotros no podemos usar un poco más de concentración, tranquilidad y plenitud mental? Porque los monjes Zen por cientos años han dedicado sus vidas para estar presentes en todo lo que hacen, para estar dedicados y para servir a otros. Porque sirve como un ejemplo para nuestras vidas, y que si en realidad alcanzamos ese ideal no es el punto.

Uno de mis monjes favoritos, Thich Nhat Hanh, simplificó las reglas en solo algunas palabras: "sonríe, respira y ve despacio." No hay nada mejor que eso.

Sin embargo, para aquellos que les gustaría más detalles, pensé que podría compartir algunas cosas que he descubierto para trabajar muy bien en mis experimentos con estilo de vida Zen. No soy un maestro Zen ... ni siquiera soy un Budista Zen. Sin embargo, he descubierto que existen ciertos principios que pueden ser aplicados a cualquier vida, no importa cuales sean tus creencias religiosas o su estándar de vida.

"El Zen no es alguna clase de emoción, sino de concentración en nuestra rutina usual diaria."– Shunryu Suzuki

Haga una cosa a la vez. Esta regla (y algunas otras que siguen) será familiar a los habituales lectores de los hábitos Zen. Es parte de mi filosofía y también es parte de la vida de un monje Zen: una sola actividad, no multi-tareas. Cuando esté regando agua, solo riegue agua. Cuando esté comiendo, solo coma. Cuando esté bañándose, solo báñese. No trate de realizar más cosas mientras come o se baña. Proverbio Zen: "Cuando camine, camine. Cuando coma, coma."

Hágalo despacio y deliberadamente. Puede realizar una tarea a la vez, pero al apuro. En lugar de eso, tómese su tiempo y muévase despacio. Haga sus acciones a propósito, no al apuro y de forma aleatoria. Se necesita práctica, pero ayuda a enfocarse en la tarea.

Hágalo completamente. Ponga su mente completamente en la actividad. No se mueva hacia otra tarea hasta que no la haya finalizado. Si por alguna razón, no tiene opción sino moverse a otra actividad, trate al menos de guardar la tarea no finalizada y límpiar. Si se prepara un emparedado, no lo empiece a comer hasta que no haya guardado lo que usó para prepararlo, limpiado el mesón y lavado los platos usados para la preparación. Luego puede seguir con la tarea y puede enfocarse de manera más completa en la siguiente.

Haga menos. Un monje Zen no tiene una vida de holgazán: se despierta temprano y tienen un día lleno de trabajo. Sin embargo, no tiene una lista sin fin de actividades tampoco –existen ciertas actividades que va a realizar en el día y no más. Si usted hace menos cosas, puede hacerlas más despacio, más completas y con más concentración. Si llena su día con actividades, estará apurado de una a otra sin detenerse para pensar sobre lo que hace.

Coloque espacio entre las cosas. Relacionado con la regla "haga menos", pero es una forma de manejar su agenda para que siempre tenga tiempo para completar cada actividad. No programe las cosas juntas – en cambio, deje espacio en su horario. Eso le da una programación más relajada, y deja espacio en el caso que una tarea demore más de lo planeado.

Desarrolle rituales. Los monjes Zen tienen rituales para muchas de las cosas que hacen, desde comer hasta meditar. Los rituales dan una sensación de importancia –si es suficientemente importante para tener un ritual, es suficientemente importante para darle su entera atención y para hacerlo despacio y bien. No tiene que aprender los rituales de los monjes Zen – puede crear los suyos, para la preparación de la comida, para comer, para limpiar, para lo que hace antes de empezar a trabajar, para lo que hace cuando se despierta y antes de ir a la cama, para lo que hace justo antes de realizar ejercicios. Lo que quiera, de verdad.

Designe tiempo para ciertas cosas. Hay ciertas tiempos en el día de un monje Zen designadas para ciertas actividades. Un tiempo para el baño, para el trabajo, para limpiar, para comer. Esto asegura que esas cosas sean realizadas regularmente. Puede designar tiempo para sus propias actividades, ya sea para trabajar o limpiar o ejercitarse o meditar. Si es lo suficientemente importante para hacerlo de forma regular, considere designar un tiempo para ello.

Dedique tiempo para sentarse. En la vida de un monje Zen, la meditación estando sentados (zazen) es una de las partes más importantes de su día. Todos los días, hay un tiempo designado solo para sentarse. Esta meditación es realmente la práctica para aprender a estar presentes. Puede dedicar tiempo para la meditación al estar sentados, o hago lo que yo: suelo correr como una forma de practicar estar en el momento. Puede usar cualquier actividad de la misma forma, mientras lo haga regularmente y practique estar presente.

Sonría y sirva a otros. Los monjes Zen gastan parte de su día en servir a otros, ya sea a otros monjes del monasterio o a la gente de afuera. Les enseña a ser humildes y asegura que sus vidas no sean egoístas sino dedicadas a otros. Si es padre, es probable que gaste al menos algún tiempo en servir a otros de su casa, y los que no son padres pueden hacerlo también. Similarmente, sonreír y ser cortés con los demás puede ser una forma de mejorar la vida de los que están a su alrededor. También considere el voluntariado para los trabajos de caridad.

Haga que la limpieza y la cocina se convierta en meditación. Además del zazen mencionado antes, cocinar y limpiar son las partes más elevadas del día de un monje Zen. Son grandes formas para practicar la plenitud mental y pueden ser grandes rituales realizados todos los días. Si limpiar y cocinar le parecen tareas aburridas, trate de realizarlas como una forma de meditación. Ponga toda su mente en aquellas tareas, concéntrese y realícelas despacio y completas. Podría cambiar todo su día (además de tener una casa limpia).

Piense en lo que es necesario. Hay poco en la vida de un monje Zen que no es necesario. No tiene un closet lleno de zapatos o de lo último de la moda. No tiene ni el refrigerador ni las alacenas llenas de comida. No tiene lo último en dispositivos electrónicos, carros, televisiones o iPods. Tiene la ropa básica, el refugio básico, los utensilios básicos, las herramientas básicas y la comida más básica (comen simple, comidas vegetarianas consistentes usualmente en arroz, sopa, vegetales). Ahora, no digo que usted deba vivir como un monje Zen – Yo no lo hago. Pero esto sirve para recordar que existen muchas cosas en nuestras vidas que no son necesarias, y que puede ser útil pensar en lo que realmente necesitamos, y si es importante tener todas esas cosas que no son necesarias.

Viva simple. El corolario de la regla 11 es que si algo no es necesario, probablemente pueda vivir sin ello. Y así vivir de manera sencilla es el manejar su vida sin lo innecesario y sin las cosas no esenciales, para así poder dejar espacio para lo esencial. Ahora, lo que es esencial será diferente para cada persona. Para mi, mi familia, escribir, correr y leer son esenciales. Para otros será la enfermería , el voluntariado, ir a la iglesia y coleccionar libros de historietas. No existe una ley que diga lo que es esencial para usted –pero debería considerar lo que es más importante en su vida, y hacer espacio eliminando aquellas cosas que no son importantes.


Artículo original:  12 Essential Rules to Live More Like a Zen Monk




29 de abril de 2013

Competencia vs. posibilidad


Artículo original: Competence vs. possibility | Seth Godin

A medida que ganamos experiencia, nos volvemos mejores, más competentes y más capaces de hacer nuestras cosas.

Es fácil enamorarse de esa competencia, apreciarla y protegerla. ¿Cuál es el inconveniente? Nos cerramos a la posibilidad.

La posibilidad, la innovación y el arte son esfuerzos que no solo traen el olorcillo de fracaso. También requieren que hagamos algo en lo que no estamos seguros de ser buenos. Después de todo, si somos muy buenos en algo el resultado está asegurado, no habría sentido alguno de la posibilidad.

Con frecuencia dejamos de sorprendernos a nosotros mismos (y al mercado) no porque ya no seamos buenos sino porque somos buenos. Tan buenos que evitamos las oportunidades que traen posibilidad.





6 de marzo de 2013

Deje de machacarse por los comentarios negativos y ponga las cosas en perspectiva



Nuestros pensamientos están conectados para prestar más atención a las amenazas que a las cosas normales de cada día. Aunque esto es bueno para la auto preservación natural, nos hace exageradamente sensibles a los comentarios negativos o la crítica. Si uno de sus días fue arruinado por una observación negativa, sabe de lo que hablo.

El sicólogo Marlo Archer explica como tendemos a ignorar los cientos de comentarios de la gente cuando no representan amenaza alguna. Simplemente los dejamos pasar, aunque sean positivos.

Pero si escuchamos un comentario negativo ("Esa es una idea estúpida" o "Necesitas un corte de pelo"), es probable que lo piense durante todo el día, hasta es posible que empiece a dudar de usted mismo, porque esa negatividad es amenazante.

La solución, de acuerdo al Dr. Archer es colocar las cosas en perspectiva:

Tome todo lo positivo y úselo para balancear lo negativo. Piense en los comentarios negativos de una forma equilibrada. Evalúelos de forma objetiva para ver si tienen o no mérito, y si en realidad hay más de la persona que lo dijo, y no tanto acerca de usted, luego déjelos ir y siga su rumbo.

Si solo está tratando con una persona negativa, debe descubrir si vale la pena escuchar el consejo o no. Es posible que la crítica negativa sea válida y que necesite cambiar algo, pero es probable que no sea tan malo como parece. Trabaje en las cosas negativas pero no olvide sus positivas.



14 de febrero de 2013

5 características de los líderes débiles (y cómo no ser uno)


Artículo original: 5 Characteristics of Weak Leaders (and How Not to Be One) | MichaelhHyatt.com

A veces aprendemos de los modelos positivos. Otras de los negativos. Esa es una de las razones por las que amo leer historia—de manera inevitable se consigue los dos.

Después de ver la película Lincoln de Steven Spielberg, decidí revisar Team of Rivals de Doris Kearns Goodwin. Es un recuento de la presidencia de Abraham Lincoln y su genio político.

Al inicio del primer período de Lincoln, apuntó a cada uno de sus anteriores rivales republicanos—aquellos que estaban en contra de su nominación por el partido—a puestos en el gabinete. La narrativa demuestra su impresionante habilidad para aprovechar un amplio arreglo de perspectivas y crear alineación entre aquellos que con frecuencia estaban en desacuerdo violento con otros.

Desafortunadamente, el liderazgo de Lincoln no fue perfecto. De manera ocasional seleccionó hombres para el servicio público que no eran dignos de su confianza. Uno de esos fue el general George B. McClellan.

McClellan tenía significativas fallas de carácter que creo son señales de alarma para cualquier líder. Al final, le costó caro: perdió la confianza de Lincoln, su trabajo y una carrera para la Casa Blanca (en contra de Lincoln). Aún peor, prolongaron la guerra civil que costó decenas de miles de soldados en ambos lados del conflicto.

Estas son las cinco fallas que anoté mientras leía el libro:
  • Dudas para tomar acciones definitivas. McClellan estaba de manera constante preparándose. Según él, el ejército nunca estaba listo. Las tropas necesitaban un poco más de entrenamiento. En su procrastinación, rehusaba enfrentarse al enemigo, a pesar de estar en clara ventaja. No podía ordenar un ataque. Cuando Lincoln finalmente lo relevó de sus deberes, dijo, "Si el general McClellan no quiere usar el ejército, desearía pedírselo prestado por un tiempo."
  • Quejarse por la falta de recursos. De forma constante se quejaba por la falta de disponibilidad de recursos. No tenía suficientes hombres. Sus hombres no eran bien pagados. No tenían suficiente artillería pesada. La verdad es que, como líder, nunca se tiene suficientes recursos. Siempre se podría usar más de una cosa que de otra. Pero los líderes exitosos descubren como realizar el trabajo con los recursos que disponen.
  • Rehusar aceptar la responsabilidad. McClellan culpaba a todos los demás por sus errores y su incapacidad para actuar. Inclusive culpaba al presidente. Cada vez que sufría una derrota, buscaba algo o alguien a quien culpar. Era el maestro apuntador con el dedo. Los grandes líderes no hacen eso. Son responsables de los resultados y de las complicaciones.
  • Abusar de los privilegios del liderazgo. Mientras sus tropas sufrían en precarias condiciones, McClellan vivía cerca del esplendor real. Pasaba casi todas las noches entreteniendo a invitados con cenas elaboradas y fiestas. Vestía las mejores ropas y tenía grandes comodidades. Su estilo de vida contrastaba con la del general Ulysses S. Grant, su eventual sucesor, que con frecuencia viajaba solo con su cepillo de dientes.
  • Involucrarse en actos de insubordinación. McClellan criticaba de manera abierta y continua al presidente, su jefe. Era pasivo-agresivo. Inclusive cuando Lincoln le daba una orden directa, encontraba la manera de desobedecerla. En su arrogancia, sabía más que el presidente y tenía una excusa lista para racionalizar su falta de acción y seguimiento.
El presidente Lincoln tenía paciencia de Job. Entregó a McClellan numerosas oportunidades para corregir su comportamiento. Pero al final no tuvo más alternativa que relevarle de su cargo.

Estas mismas fallas afectan a muchos líderes de la actualidad.




19 de enero de 2013

El costo de la neutralidad


Artículo original: The cost of neutral | Seth Godin

Si viene a una reunión de tormenta de ideas y no dice nada, hubiera sido mejor que no venga.

Si va a su trabajo y hace lo que le dicen, no está siendo negativo, ciertamente, pero la falta de iniciativa que demuestra nos cuesta a todos, porque está usando un espacio que podría estar ocupado por alguien que añada más valor.

Es tentado sentarse en silencio, tomar notas y cumplir, racionalizando que su comportamiento no es negativo. Pero el costo de oportunidad para su empresa es significante.

No añadir valor es igual a restarlo.




1 de enero de 2013

Las cuatro reglas del flujo de caja


Regla 1:  Cada dólar debe tener un destino.  Se debe decidir con anticipación en que se va a gastar cada dólar.  No se debe gastar sin haberlo planificado.

Regla 2:  Ahorre para los días de lluvia. Hay que tener un fondo de emergencia porque habrán tiempos difíciles para los que se debe estar preparado.

Regla 3:  Amoldarse a los imprevistos. Algún momento se cometerá un error que afectará el presupuesto. Con frecuencia, esto significa que los excesos modificarán el presupuesto del siguiente mes con la reducción correspondiente.

Regla 4:  Viva con su último salario. No debe tocar su cheque del mes apenes llegue para tener tiempo para planear como usar ese dinero.





11 de octubre de 2012

En época de cambios: pelear en contra o a favor


Artículo original: Fighting with vs. fighting for | Seth Godin


Cuando existe un cambio en su tribu o su organización o su círculo de confianza, se enfrenta a dos alternativas:

Puede pelear con la persona que está creando el cambio, irse en contra y defender el status quo.

O puede pelear por la persona, respaldar la causa, a la tribu y la relación, y enfocar sus esfuerzos en hacer las cosas inclusive mejor de lo que las hacía antes del cambio.

Hay emociones y esfuerzos similares, pero los resultados son muy diferentes.




30 de julio de 2012

Riesgo, miedo y preocupación



Mejore sus condimentos


Artículo original: Improving your condiments (Seth Godin)

Se necesita un cosido seguro y audaz para servir un hot dog desnudo. Sin cebollas, ni tomate, ni mostaza.

Puede ser audaz presentar el trabajo sin adornos, pero probablemente no es efectivo.

Sabemos que un placebo funciona mejor si es manejado por un médico con mandil de laboratorio, y que con el pequeño show que hace el sumiller se mejora el sabor del vino.

El empaque, el servicio, el ambiente, las horas, las interacciones, la forma que se siente al decir a los amigos--todo esto es gratis.

Este bono, el precio gratuito extra que no parece ser en si mismo un punto, es con frecuencia la cosa más importante que en realidad puede hacer. La forma simple más efectiva para mejorar su impacto es realizar el mejor trabajo en entregarlo.

Cierto, el mejor hot dog es siempre apreciado. Pero cuando se desea aumentar la satisfacción del usuario, no olvide ofrecer la mejor mostaza.


La unanimidad no es una opción


Artículo original: Unanimous is not an option (Seth Godin)

Cuando se realiza un trabajo importante, uno que importe y que cambie las cosas, es inconcebible pensar que el cambio que se quiere hacer se lo conseguirá con una aprobación completa.

El tratar de complacer a todos disminuirá sus esfuerzos, frustrará su impulso hacia adelante y finalmente le llevará al fracaso.

El acto equilibrado es trabajar para complacer precisamente a la gente correcta, y solo a ellos, y así conseguir el mejor producto para la calle.

Evite a los no creyentes.





23 de julio de 2012

La estrategia es más importante que nunca


Artículo original:  Strategy matters more than ever (Seth Godin)


Cuando todos juegan el mismo juego, su ejecución es crítica. Su tienda es como la tienda de ellos, su pan es como el de ellos, así que cuidamos mucho nuestro producto o servicio.

Por supuesto que importa, pero la revolución del internet significa que la forma de ir al mercado, la estructura de su oferta, el modelo de su negocio--son suficientes para causar pérdida, sin importar como se desenvuelva en el juego.

Sam Walton (Wal-Mart) tuvo un enorme éxito, porque desarrolló una nueva estrategia de venta al por menor, no porque era mejor administrando una tienda. Las librerías están en problemas, no porque no trabajen duro o tengan cuidado, sino porque están ensillados con gastos que eran inteligentes (rentar un local con salida a la calle) en un mundo que ahora son lastre.

Administrar un negocio con la estrategia errónea en el lugar equivocado en el momento inadecuado es posible, pero es una batalla cuesta arriba. La alternativa es pensar mucho sobre su modelo, sus costos y los beneficios que se ofrece a la gente que le gustaría servir.

Podría cambiar de un producto a una oferta de servicios, de lo gratuito a lo costoso, de un servicio bajo a uno alto, de la tienda a la red, de lo inmenso a lo pequeño, del spam  a lo autorizado, de la opción abierta a la de solo por invitación, del cliente a la masa, o viceversa.

No cambiar su estrategia solo por que está acostumbrado a la que tiene ahora es una pobre estrategia.




17 de mayo de 2012

La forma más rápida para hacer las cosas y conseguir cambios


No es la más fácil, pero es la más rápida:
  • No pedir autoridad.
  • Asumir la responsabilidad de manera entusiasta.
  • Dar crédito implacablemente.


28 de marzo de 2012

¿Porqué no es mejor?


Artículo original: Why isn't it better? (Seth Godin)

  • Quizás no sabe mucho.
  • Quizás no le importa mucho, o
  • Quizás no es capaz para ejecutar por causa de las comisiones, el status quo y el miedo.

Podrían ser las tres maneras de decir lo mismo.

La combinación del miedo y la ignorancia (los dos lados de la misma moneda) puede ser paralizante.



27 de marzo de 2012

Tomando decisiones sobre el dinero


Artículo original: Making big decisions about money (Seth Godin)

Somos malos en esto. Y los vendedores lo saben.


Considere lo siguiente: está comprando un auto de $30 000 y tiene la opción de conseguir mejorar el estéreo a la versión de 100 watts por solo $500 más ¿Debería?

O quizás está considerando dos empleos, uno que le encanta y otro que pagan $2 000 más ¿Cuál escoge?

O …

Tiene la suerte de poder escoger entre dos universidades. Una, la que tiene un campus bonito y es ligeramente más famosa, que le costará a sus padres alrededor de $200 000 por cuatro años, y la otra ("menos famosa") le ofrece una beca completa.

¿Cuál de debería tomar?

En un sorpresivo gran número de casos, mejoramos el estéreo, a pesar que nunca compraríamos uno para la casa, o escogemos "ir con nuestro corazón porque la universidad es importante" y nos matriculamos en la costosa.

Pero hay una razón que no tomamos en cuenta: el dinero es solo un número.

Comparar los sueños de una gran estéreo (¡cuatro años de manejar largas distancias, escuchando linda música!) con el recuerdo diario de la ganga hace que la selección del estéreo sea más fácil. Después de todo, no nos rendimos más que ante un número.

El caso de la universidad es más claro. $200 000 es un número grande, seguro, pero no tiene mucha sustancia. No es un número para jugar o con el que nos topamos con frecuencia. El sentimiento acerca del compromiso involucrado con algo relacionado a nuestra autoestima, aunque, es algo que lo manejamos diariamente.

A continuación como debemos detener el auto-mercadeo. Deje de usar números.

Puede tener el estéreo si va a suspender sus salidas al cine durante el próximo año ¿Vale la pena?

Si va a la universidad gratuita, podría conducir un pequeño auto, y cada verano podría gastar en prácticas profesionales, y puede crear series de jazz y pagar a sus músicos favoritos para que vengan al campus para que toquen para usted y sus cincuenta mejores amigos, y le sobraría dinero, viviría sin deuda.

De repente, no está comparando "este es mi sueño," con un número que significa muy poco. Está comparando una versión de su sueño con otra versión.


16 de febrero de 2012

Cómo conseguir cualquier meta de forma rápida | La técnica del escándalo sexual


Con mucho interés revisé este artículo del blogger estadounidense Scott Young, donde explicaba que lo había escrito Maneesh Sethi (24) un joven cuya hoja de vida no podría ser igualada por muchos en toda su vida.
  • El secreto de Maneesh no es que sea un trabajador loco, en realidad admite que es más vago que la mayoría. Más bien tiene mucho talento para conseguir sus metas de manera muy rápida a diferencia de mucha gente que pasa muchos años de su vida trabajando sin nunca ver resultados.