27 de marzo de 2012

Tomando decisiones sobre el dinero


Artículo original: Making big decisions about money (Seth Godin)

Somos malos en esto. Y los vendedores lo saben.


Considere lo siguiente: está comprando un auto de $30 000 y tiene la opción de conseguir mejorar el estéreo a la versión de 100 watts por solo $500 más ¿Debería?

O quizás está considerando dos empleos, uno que le encanta y otro que pagan $2 000 más ¿Cuál escoge?

O …

Tiene la suerte de poder escoger entre dos universidades. Una, la que tiene un campus bonito y es ligeramente más famosa, que le costará a sus padres alrededor de $200 000 por cuatro años, y la otra ("menos famosa") le ofrece una beca completa.

¿Cuál de debería tomar?

En un sorpresivo gran número de casos, mejoramos el estéreo, a pesar que nunca compraríamos uno para la casa, o escogemos "ir con nuestro corazón porque la universidad es importante" y nos matriculamos en la costosa.

Pero hay una razón que no tomamos en cuenta: el dinero es solo un número.

Comparar los sueños de una gran estéreo (¡cuatro años de manejar largas distancias, escuchando linda música!) con el recuerdo diario de la ganga hace que la selección del estéreo sea más fácil. Después de todo, no nos rendimos más que ante un número.

El caso de la universidad es más claro. $200 000 es un número grande, seguro, pero no tiene mucha sustancia. No es un número para jugar o con el que nos topamos con frecuencia. El sentimiento acerca del compromiso involucrado con algo relacionado a nuestra autoestima, aunque, es algo que lo manejamos diariamente.

A continuación como debemos detener el auto-mercadeo. Deje de usar números.

Puede tener el estéreo si va a suspender sus salidas al cine durante el próximo año ¿Vale la pena?

Si va a la universidad gratuita, podría conducir un pequeño auto, y cada verano podría gastar en prácticas profesionales, y puede crear series de jazz y pagar a sus músicos favoritos para que vengan al campus para que toquen para usted y sus cincuenta mejores amigos, y le sobraría dinero, viviría sin deuda.

De repente, no está comparando "este es mi sueño," con un número que significa muy poco. Está comparando una versión de su sueño con otra versión.


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