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2 de marzo de 2023

SOBRE LAS DECISIONES Y LAS CONSECUENCIAS

Puede escoger sus acciones o puede escoger sus consecuencias, pero no puede escoger ambas

Cuando escoge su acción, las consecuencias son el resultado de su voluntad  ¿Escoge beber en lugar de estudiar?  La consecuencia estará ligada al fracaso  ¿Escoge pasar con sus amigos en lugar de asistir al recital de su hijo?  La consecuencia estará ligada a la pérdida de la confianza de su hijo y a la posible pérdida de respeto de su esposa y el resto de la familia  ¿Escoge manejar demasiado rápido?  Existe una buena oportunidad de que sufra un accidente, una herida e inclusive de que muera o mate.

O puede escoger las consecuencias.  Si lo que desea es tener éxito en su trabajo, seguramente tiene una muy buena idea de las acciones que debe realizar.  Con certeza dar prioridad al trabajo sobre la pereza es parte de ellas.  Si el éxito académico es la consecuencia que desea disfrutar, su plan de acción es claro: se necesita cierta cantidad de estudio y organización.  Quizás  busca construir una relación positiva y cariñosa con sus niños.  Va a tener que separar una cierta cantidad de tiempo para eso, inclusive a expensas de otras cosas que le podrían gustar hacer.

Solo puede escoger uno u otra.  No puede escoger beber y farrear y que la consecuencia sea éxito automático.  No puede escoger ser flojo en el trabajo y que la consecuencia sea una promoción.  No puede escoger gastar el dinero de manera frívola y que la consecuencia sea tener suficiente reserva para los momentos de emergencia.

Lo que sea que haga, acepte su elección.  Si escoge mal, acepte la responsabilidad por las consecuencias de eso.  Si desea actuar de acuerdo a algo deseado en lugar de desviarse del camino, acéptelo también – no se patee o deje que otros lo hagan, por su compromiso.

No es malo que la gente actúe por el momento y realice malas elecciones; lo que se ve mal es que se sorprenda por no conseguir lo que querían.  No sea esa clase de persona: si no puede aceptar las consecuencias de sus acciones, no las haga.  No importa lo que haga, recuerde: la elección es suya.

Artículo original: Choices and Consequences | Dustin Wax | LifeHack.org

Foto: Javier Allegue Barros | Unsplash.com

15 de febrero de 2023

GALÁPAGOS 2009: MI PRIMERA EXPERIENCIA DE NATACIÓN EN AGUAS ABIERTAS

Había estado en el archipiélago en tres ocasiones anteriores y en ninguna de ellas había aprovechado la oportunidad de sumergirme en las cristalinas aguas de este paraíso. En el año 1997 tomé una escafandra y tímidamente caminé unos pocos metros hasta donde pude mantenerme parado con la cabeza fuera del agua ... al sumergir la cara en el agua quedé asombrado de la cantidad de peces que habían estado a mi alrededor.  Me propuse que en la próxima oportunidad realizaría snorkel en la zona en la que se ancle el bote. Era muy incómodo ser parte del grupo que por no saber nadar se perdía  conocer más de cerca la espectacular fauna marina de Galápagos.

Aprovechando las vacaciones escolares por Semana Santa del 2009 decidimos armar maletas y volar hacia las islas encantadas. El entrenamiento del triatlón se suspendía (especialmente el del ciclismo), pero buscaría la oportunidad para nadar al menos una hora en el mar.

El domingo emprendimos la excursión hacia Tortuga Bay en la isla Santa Cruz, un sitio famoso por la presencia de las tortugas marinas. La primera recomendación que le dan al turista es que al llegar a la playa camine hacia su derecha otros quince minutos hasta llegar a la 'playa mansa' ya que en la 'playa brava' es muy peligroso nadar. La caminata es de alrededor de 45 minutos (30 en el sendero y 15 por la playa). Todo el esfuerzo se ve recompensado al descubrir un hermoso lago gigante de agua salada y playa de arena blanca que a pesar del candente sol no quema, la zona de la 'playa mansa'.  Había llegado mi oportunidad.  Debía pasar de nadar en piscina viendo los azulejos a nadar en aguas abiertas.

Calculo que el sector es de alrededor de unos 300 metros de diámetro, así que como primer paso usé aletas para cruzarme desde la playa hacia el otro extremo.  Aletas, gafas, tapones en los oídos y al agua. Con las aletas (con motor, dicen los nadadores) se avanza con buena velocidad, así que de manera bastante rápida me encontraba en la mitad del 'lago'. Avancé un poco más y me di cuenta que si no se observa con cierta frecuencia a donde se desea ir se pierde con facilidad el rumbo. Apliqué la recomendación de los triatletas: cada seis brazadas hay que sacar la cabeza y observar el punto de referencia que hayamos escogido. El miedo escénico desapareció. Sentí que flotaba mejor y que podía nadar de forma más relajada. Repetí el recorrido con las aletas dos veces más.

Me quité el motor (las aletas) y realicé el mismo recorrido.  Gafas, tapones en los oídos y al agua. Después de avanzar unos 30 metros sentí que las gafas no estaban bien ajustadas y que había entrado un poco de agua, como no era mucha seguí nadando, pero 100 metros más adelante ya ocupaba más de la mitad del espacio entre mis ojos y los lentes de las gafas. Al ser un nadador principiante, al dejar de nadar simplemente me empezaba a sumergir. Me era imposible dejar de nadar y mantenerme a flote para ajustar las gafas. La única estrategia posible era acelerar la marcha, aunque con las gafas en ese estado mi visión era mínima.  Mi único punto de referencia fue una línea blanca que suponía era la playa. Llegué al punto en que el agua llenó por completo las dos cápsulas de las gafas. Me relajé, seguí nadando y me dirigí a la línea blanca con mis ojos inundados de agua salada.  Algunos minutos después logré regresar a la playa.  La lección quedó bien aprendida: si al iniciar el recorrido (en cualquiera de las tres disciplinas del triatlón) sientes alguna molestia y no la solucionas de inmediato,  es seguro que se agravará después. Muy serio y preocupado les conté lo que había pasado a la Flaca, las hijos y los hijos y se mataron de la risa.  

Me faltaba la quinta y última serie (la segunda sin aletas).  Gafas ajustadas (bien ajustadas y bien revisadas), tapones y al agua.  Fueron unos 450 metros maravillosos. Me sentí muy bien.  Terminé mi primer entrenamiento de natación fuera de la piscina.  Logré cubrir en total más de dos kilómetros en el mar, aunque estaba consciente que esa zona era en la práctica un lago de agua salada.



El lunes viajamos a la isla Floreana donde "podrán hacer snorkel los que deseen.  Hay tres zonas, la primera es para los novatos, la segunda para los intermedios y la 'corona del diablo' para los buenos nadadores con buena experiencia en snorkel", explicaba con claridad el guía turístico. La experiencia en la primera y la segunda zonas fue hermosa: integración con peces multicolores y un par de lobos marinos juguetones.

Al llegar a la zona de la 'corona del diablo', el guía realiza nuevamente la misma advertencia "solo los buenos nadadores con buena experiencia en snorkel"  ¿Por qué?, le pregunté, y me respondió que era un área abierta con fuertes corrientes marinas. Era un nadador en construcción, un novato con apenas dos kilómetros de recorrido en aguas abiertas mansas y menos de dos horas en snorkel.  A pesar de la cara de tristeza de mi pequeño Pedro que quería que vaya, me quedé con el grupo que no pudo observar a tres tiburones, dos tortugas marinas, una mantarraya y miles de pescados multicolores. Los que se lanzaron al agua retornaron muy felices pero asustados ¿les asustaron los tiburones? les preguntamos, "para nada", dijeron, "fue muy difícil nadar con las corrientes lanzándonos contra las rocas".

Para cerrar con broche de oro, el jueves por la mañana realizamos nuevamente snorkel en Sta. Cruz junto a muchos peces y una tortuga marina. Por la tarde viajamos a la playa del 'garrapatero' donde nadé alrededor de un kilómetro en unas aguas mucho más agitadas que las de la playa mansa de Tortuga Bay.

Después de seis noches en el archipiélago retornamos a Quito muy contentos por haber visitado este patrimonio de la humanidad y, por mi lado deportivo, por mis primeras experiencias en aguas abiertas.

14 de febrero de 2023

CÓMO EMPECÉ MI AVENTURA EN EL AGUA SIN SABER NADAR

En el año 2006, en mi afán de prepararme para mi gran objetivo, decidí aprender a nadar porque con las justas lograba cubrir un ancho de la piscina muerto del cansancio. Si quería hacer un IronMan de 226 km, debía cubrir 3.8 km en el mar abierto. Ya había corrido dos maratones y era el momento de seguir con el siguiente punto del plan: la natación. 

El olor a cloro me traía horribles recuerdos de las jornadas en la piscina de Chimbacalle. En el colegio no recibíamos clases de natación, sin embargo los profesores de educación física, con increíble irresponsabilidad, asomaban de la nada para informarnos que el examen final para pasar de curso sería de saltos desde la plataforma de tres metros. Con amenaza de por medio, nos indicaban que de no lanzarnos, aunque no sepamos nadar, nos suspenderían.

Uno terminaba lanzándose para encontrarse con el agua con terrible planchazo. No sé como, pero luego salíamos pataleando desesperados buscando el filo de la piscina para expulsar toda el agua tragada. Debía superar este trauma si quería competir en un triatlón.

Me inscribí en un curso para niños. Los primeros días me fueron muy mal. Sentía la frustración del instructor, quien no podía comprender por qué no lograba que mis piernas flotaran ni con tres pullboys (pequeñas boyas que se colocan entre las piernas). Mi proceso de capacitación fue muy, pero muy lento.

Pasé muchas semanas 'haciendo burbujitas': tomando aire fuera del agua y botándolo debajo del agua haciendo las burbujitas, actividad básica para controlar la respiración mientras nadas. Cuando me tocaba el ejercicio de tomar una tabla para desplazarme, solo con la patada en el agua, no avanzaba una sola baldosa, algunas veces pensé que hasta retrocedía. El resto parecía que tenían motor en sus pies, se movían con mucha naturalidad. Me costó muchas semanas lograr cubrir mi primer largo de 25 metros solo con la patada.

Recuerdo la primera 'competencia' entre los que estábamos en la piscina. Una señora que fácil le calculaba unos diez años mayor a mi y que también estaba aprendiendo a nadar, me dijo con absoluta seriedad al terminar la prueba: "menos mal que estaba usted, caso contrario quedaba última". Después de meses de entrenamiento aprendí los cuatro estilos básicos. No tuve oportunidad de pedirle a la señora la revancha.  

Por problemas administrativos en la piscina donde entrenaba tuve que cambiarme a otra y practicar solo, sin instructor.  Me dediqué simplemente a nadar con el estilo de los triatletas de largas distancias: estilo libre, respirando a un solo lado. A pesar de ganar confianza y que lograba ir y volver sin problemas y con estilo, era muy lento. Necesitaba mejorar la velocidad.

Inicié el entrenamiento individual en base del libro SWIM WORKOUTS FOR TRIATHLETS (Gale Bernhardt & Nick Hansen). Está por demás contarles que en la prueba que uno debe realizar para establecer cual es el nivel que se tiene, no alcancé los estándares mínimos del libro. Mi velocidad no aparecía ni en las tablas para aprendices de novatos. Así que debí hacer grandes prorrateos en las tablas para poder seguir este manual.

En la reseña promocional de esta obra se lee: "Los triatletas que tienen la esperanza de mejorar en natación con frecuencia mezclan y acoplan entrenamientos y segmentos de entrenamientos sin alguna meta en particular.  Los entrenamientos de esta obra proveen un programa manual, compacto e inspirador.  Escrito por un entrenador élite de ciclismo y natación  y un ex-entrenador del equipo nacional de natación de EEUU, el libro comprime siete categorías de entrenamiento:  velocidad de resistencia anaeróbica, forma/estilo de resistencia anaeróbica, velocidad de fuerza, forma/estilo de fuerza, velocidad de resistencia muscular, forma/estilo de resistencia muscular y distancia de resistencia muscular.  La variedad de entrenamientos incluida y su facilidad para mantener el proceso engranado permite a los usuarios conseguir con más facilidad esas evasivas metas de natación ..."

Tres veces por semana seguí las tablas de este libro, combinando con los entrenamientos para maratón. La bicicleta la adquiriría siempre y cuando mi tiempo en los 42,2 km sea inferior a las cuatro horas, lo que logré en octubre del 2008.



10 de febrero de 2023

CÓMO LOGRÉ ROMPER LA BARRERA DE CUATRO HORAS EN MI TERCERA MARATÓN, GUAYAQUIL 2008


Mi primera maratón la hice con un entrenamiento muy básico (con tablas de internet) y con cero experiencia en carreras de fondo. Mi tiempo en Miami 2005 fue de 4h35. La segunda fue en Guayaquil 2006 con 4h18.

Estaban muy frescos en mi memoria los últimos 10 km de la maratón en la perla del Pacífico. Ahí crucé la meta en calidad de zombie. Sufrí mucho más de lo que me había imaginado. La humedad y el calor me afectaron. 

Para esta tercera maratón entrenamos muy fuerte con la Flaca (que iba por su primera experiencia maratónica). Entre semana teníamos sesiones individualizadas, pero las 'largas' (entrenamientos de mayor kilometraje) de los fines de semana las hacíamos juntos. Procuramos cumplirlas bajo el sol quiteño (no en las madrugadas) para acostumbrarnos al calor del litoral. Ir a un ritmo muy muy lento (acompañando a Ximena) durante la mayor cantidad de tiempo posible me permitió fortalecer la resistencia aeróbica que necesitaba para enfrentar los 42 km de Guayaquil.

En la partida con Eduardo Naranjo, maratonista de Ruta 42, decidimos buscar un ritmo constante de 5'35"/Km desde el inicio, 7% más lento de nuestro ritmo de maratón esperado.  Nuestra  meta principal era correr esta maratón en menos de cuatro horas.

Nuestro sensei, Raúl Ricaurte, nos recomendó un ritmo de 5'15"/km para buscar un tiempo de 3h41, pero quisimos ser más conservadores por la humedad y por la alta temperatura del puerto principal. El último consejo de Raúl fue que nos aseguremos de tener suficiente memoria en los relojes y de ser necesario borrar registros.  Justo a tiempo, mi reloj estaba a punto de saturarse y en ese momento borré todos los registros anteriores. Para buscar controlar el ritmo, le había comentado a Eduardo, que pondría una alarma de tiempo cada 2'47" para que controlemos nuestros ritmos cada 500 m.  

Arrancó la carrera y después de 2'47" sonó la primera alarma, miré el dato de distancia y el resultado era cero metros  ¡No había activado el GPS! —a diferencia del Garmin 301, el 405 no se puede apagar y para ahorrar energía es recomendable tener desactivado el GPS y si olvidas ese detalle te topas con esta clase de sorpresas– así que recién en ese momento encendí el sistema de posicionamiento global.  Toda la planificación de registro y control en cada medio kilómetro se desarmaba.  Ya no sería posible la evaluación programada y deberíamos aplicar el plan B, las bandas impresas.

Hasta el kilómetro 15 nos mantuvimos al ritmo programado un pelotón de cinco ruteros:  Eduardo Naranjo, Pepito Orellana, Edgar García, José Luis (que corría su primera media maratón) y yo. En este punto Edgar y Pepe aceleraron el paso.  Eduardo y yo estábamos preparados para esa situación, así que no perdimos la calma y nos mantuvimos en nuestra velocidad inicial. 

Después del kilómetro 20, José Luis ingresó al estadio para culminar su competencia de 21 km y terminar su primera media maratón en 1:56:27 (recuerdo que mi primera media maratón fue en Guayaquil 2004 y crucé la meta en 2h18). Eduardo y yo pasamos la media maratón en 1:56:11 (5'30"/km), íbamos alrededor de dos minutos más rápido de la planeado (pero mi pulso se mantenía por debajo de 154 lpm). Esa diferencia de tiempo se mantuvo hasta cerca del kilómetro 30, a partir del cuál sentí que estábamos disminuyendo el paso y que mi ritmo cardíaco había subido a 158 lpm. 

Nos habíamos mentalizado para arribar en pelotón hasta el kilómetro 35 y ahí evaluar nuestras reservas antes de aplicar el ritmo para los últimos siete kilómetros. La llegada a este kilómetro (al 35), era en la subida a otro puente guayaquileño. Eduardo no trepó a la velocidad esperada, parecía que estaba tomando fuerzas, pero después de un par de cuadras me di cuenta que arribaríamos a la meta con tiempos diferentes. Llegó en 4h09.

Al pasar el km 36 nos metimos en una 'oreja' aburridísima de cerca de tres kilómetros (1,5 Km de ida y 1,5 Km de vuelta).  Ahí estaban personas de Ruta 42 quienes se habían ubicado estratégicamente para apoyarnos.  Me mojaron la cabeza y me alentaron a la ida y al regreso de esta oreja. Ví que por el otro lado de la acera ya estaban saliendo de este tramo Ceci Vivas, Pepito Orellana y Edgar García.  Me sacaban un par de minutos de ventaja.


Al salir de la oreja saludé con mis compañero que en ese momento ingresaban a esta parte del circuito:  con Eduardo Naranjo, con Vanessa Trujillo que se veía muy fuerte y con la Flaca que iba muy bien, parecía que acababa de iniciar el calentamiento.  Al salir nuevamente a la Av. Francisco de Orellana faltaban un poco menos de tres kilómetros, pero al revisar mi reloj me entró la desesperación ya que si no apretaba el paso corría el riesgo de no bajar de las cuatro horas. 

Decidí echar toda la leña al asador. Me sentí con suficiente energía como para apretar el ritmo. Pasé a Felipe que estaba cargando baterías y a Edgar que había disminuido considerablemente su velocidad. Pepito estaba todavía muy lejos y Ceci desapareció de mi radar.  Al pasar el kilómetro 41 escuché la alarma del reloj y observé que el cronómetro se había detenido (es decir el tiempo de 3h56 que programé en el reloj se había cumplido: 5'35" x 42,2 Km) ¡¡¡Pánico!!!  tenía menos de cuatro minutos para llegar a la meta.

Aumenté mi velocidad (el ritmo cardíaco ya había pasado de los 180 lpm) con el teleobjetivo apuntando al doctor traumatólogo Pepe Orellana, que ya no estaba tan lejos. Ingresamos a los predios del Estadio Modelo de Guayaquil y al pisar la pista observé que mi 'conejo' (Pepito Orellana) estaba a unos 100 metros. Hice el último pique. El sprint de mi vida. En la foto se grafica todo ese esfuerzo. Faltando unos 40 metros para la meta logré pasarle.  Estaba 'muerto' pero conseguí preguntar a mi amigo cual fue su registro, me dijo que 3h59.  Mi tiempo fue de 3:58:46.

Como de costumbre mi aspecto demostraba exactamente lo que sentía, agotamiento total. Me dirigieron a la zona de Ruta 42 en donde había un metro cuadrado de hielo. Me senté ahí con dificultad, mi cuerpo agradeció pero mis pantorrillas se acalambraron de manera instantánea. Sabía que Ximena estaba por llegar en su primera maratón y que debía estar con la mejor pinta posible para recibirle, pero al mínimo movimiento las pantorrillas (si ambas) bien 'enfriaditas' se acalambraban. Me resultaba imposible levantarme.  ¡Ya llega Ximena!, escuchaba y yo, bien gracias, sentadito en pleno proceso de congelación. 

Cumplimos los dos objetivos: La Flaca hizo una gran primera maratón y yo logré romper esa enorme barrera que era para mi bajar de las cuatro horas. Esta fue la primera condición que me había impuesto para empezar a armar el proyecto IRONMAN 2010: 3.8 km en el mar, 180 km en bicicleta y 42.2 km de la maratón, en menos de 17 horas.

"El dolor es pasajero. El orgullo es para siempre"

7 de febrero de 2023

ALGUNAS FORMAS PARA PODER INCORPORAR LA GRATITUD PARA MEJORAR SU VIDA


"Si la única oración que ha dicho en su vida fue, "gracias", es suficiente".  

- Meister Eckhart

Es impresionante como una acción simple, fácil y positiva puede cambiar tanto la vida de una persona.

Una de las cosas que tuvo gran efecto en mi vida es la realización del poder de la gratitud.  Simplemente dar gracias.

Afectó todo.  Me hizo una persona más positiva.  Una persona más productiva.  Un triunfador.  Un mejor esposo, padre, hijo y hermano (al menos, eso pienso).  Una persona más feliz.  No soy perfecto, pero la gratitud me ha hecho ser mejor.

¿Puede también cambiar su vida?  Le puedo garantizar.  Pueda que no consiga exactamente los mismo beneficios que tuve, pero no existe duda alguna en mi mente que un simple acto de gratitud de forma regular cambiará la vida de alguien, positiva e inmediatamente  ¿Qué otros cambios pueden decir que son tan rápidos, fáciles y profundos?

Veamos algunas formas para poder incorporar la gratitud en su vida, y cómo la cambiará.  Hay solo algunos ejemplos, basados en mi experiencia y la experiencia de otros con los que he conversado y no todas se aplicarán a su vida.  Pero escoja aquellas que piense le funcionarán.

1.  Tener una sesión matutina de agradecimiento

Destine un minuto en la mañana (hágalo como ritual diario) para agradecer a la gente que ha hecho algo por usted, para pensar en todas las cosas de la vida por las que debería estar agradecido.  No alcanzará todo en un minuto, pero es suficiente.

2.  Cuando tenga un mal día ... haga una lista de agradecimiento

Todos tenemos malos días a veces.  Nos tensionamos en el trabajo. Alguien nos levantó la voz.  Perdemos a un ser querido.  Herimos a alguien.  Perdemos un contrato o hacemos pobremente un proyecto.  Una de las cosas que nos puede mejorar el día es hacer una lista de cosas por las que deberíamos estar agradecidos.  Siempre habrá algunas – nuestros seres queridos, salud, tener un trabajo, tener un techo y ropa, la vida en sí misma.

3.  En lugar de enojarse con alguien, muestre gratitud

Ese es el mejor conmutador de actitudes –en realidad un cambio completo. Y no siempre es fácil de realizar.  Pero puedo prometerle que es una gran cosa.  Si se enoja con un compañero de trabajo, por ejemplo, por algo que dijo o hizo, muérdase la lengua y no reaccione con ira. En lugar de eso, realice respiraciones profundas, cálmese, y trate de pensar en las razones por las que debería estar agradecido con esa persona  ¿Ha hecho esa persona algo agradable por usted? ¿Suele hacer un buen trabajo?  Encuentre algo, aunque sea difícil.  Enfóquese en esas cosas para convertirse en una persona agradecida.  Cambiará lentamente su temperamento.  Y si consigue mejorarlo, muestre su gratitud hacia esa persona.  Mejorará su carácter, sus relaciones y ayudará a que las cosas sean mejores.  Después de mostrar gratitud, puede pedir un favor – ¿puede por favor abstenerse de destruir mis documentos importantes en el futuro?  Y en el contexto de la gratitud, ese favor no será algo difícil para su compañero.

4.  En lugar de criticar a su pareja, muestre gratitud.

Ésta es básicamente la misma táctica de arriba, pero quiero puntualizar en cómo la gratitud puede transformar al matrimonio o a la relación.  Si critica constantemente a su espos@, su matrimonio se deteriorará lentamente - le prometo.  Es importante poder hablar de los problemas, pero a nadie le gusta ser criticado todo el tiempo.  En lugar de eso, cuando tenga la necesidad de criticar, deténgase y tome una respiración profunda, cálmese y trate de pensar en las razones para estar agradecido con esa persona.  Luego comparta esa gratitud tan pronto como sea posible.  Su relación se fortalecerá.  Su espos@ aprenderá de su ejemplo –especialmente si lo hace todo el tiempo.  Su amor crecerá y todo estará mejor en el mundo.

5.  En lugar de quejarse de sus hijos, agradezca por tenerlos

Muchos padres (me incluyo) se frustran con sus hijos.  Son tan lentos para hacer las cosas, tienen una mala actitud, no pueden asear, se tocan la nariz demasiado.  Desafortunadamente, algunos padres comunicarán esa frustración a sus hijos con tanta frecuencia, que los niños se empezarán a sentir mal.  Muchos padres han hecho esto, y aunque no es perfecto, es parte de ser padre/madre.  Pero hay una manera mejor: siga el método de arriba de calmarse cuando se sienta frustrado y piense en las razones para agradecer a su hij@.  Comparta esas razones con ell@s.  Y aproveche la oportunidad para enseñarles en lugar de criticarles.

6.  Cuando enfrente un gran desafío, sea grato.

Mucha gente verá las dificultades como algo malo.  Si algo sale mal, es una razón para quejarse, el momento para auto-compadecerse.  Eso no le llevará a parte alguna.  En cambio, aprenda a agradecer por el desafío – es una oportunidad para crecer, para ser mejor en algo.  Esto le transformará de una persona sufridora en una persona positiva que  busca mejorar.  Le gustará más a la gente y mejorará su carrera.

7.  Cuando sufra una tragedia, agradezca por la vida que todavía tiene

Recientemente perdí una tía, y mis hijos perdieron a su abuela.  Estas tragedias pueden tener consecuencias catastróficas si no las supera.  Y mientras no le estoy diciendo que no debería sentir dolor –claro que debería– puede  sacar algo muy grande de esas tragedias: gratitud por la vida que todavía tiene.  Aprecio por la belleza fugaz de la vida en sí misma.  Ame a la gente que todavía está en su vida.  Aproveche esta oportunidad para demostrar su aprecio a aquella gente y de disfrutar la vida mientras puede.

8.  En lugar de mirar lo que no tiene, mire lo que tiene.

¿Ha visto a su alrededor y se ha lamentado por lo poco que tiene?  ¿Donde vive no es la casa de sus sueños? ¿El carro que maneja no es tan bonito como quisiera?  Así que es la oportunidad de ser agradecido por lo que tiene.  Es fácil olvidar que hay miles de millones de gente en peor situación que la suya –que no tienen ni techo ni vestimenta, ni auto y que nunca lo tendrán, que no tienen un trabajo o si lo tienen es un empleo miserable bajo condiciones precarias.  Compare su vida con la de estas personas, esa felicidad no es un destino –ya está aquí.

"Todos los días, piense al despertar, soy afortunado de vivir, tengo una preciosa vida humana, no voy a desperdiciarla.  Voy a usar todas mis energías para desarrollarme, para expandir mi corazón hacia los demás; para adquirir iluminación en beneficio de los otros.  Voy a tener pensamientos amables para el resto, no voy a enojarme o pensar mal de los demás.  Voy a beneficiar a los demás lo más que pueda". 

– Dalai Lama


 Artículo original:  8 Tremendously Important Ways That Gratitude Can Change Your Life  (ZenHabits)

Foto: Marcos Paulo Prado | Unsplash.com


17 de enero de 2023

¿CUÁLES SON LAS CREENCIAS EQUIVOCADAS QUE TE IMPIDEN SER MÁS PRODUCTIVO EN TU TRABAJO Y EN TU VIDA PERSONAL?


¿Cuáles son los mitos y las creencias equivocadas que le previenen de ser más productivo tanto en su trabajo como en su vida personal?  ¿Cómo está usted activamente minando sus esfuerzos para hacer las cosas a tiempo?

Mito 1:  Organizado es igual a limpio

Mucha gente iguala "organización" con espacios fríos, estériles y vacíos que ven en las revistas.  Eso no es organización – el espacio más limpio todavía le podría llevar toda la vida para encontrar algo.

Un espacio organizado es aquel en el cual las cosas que necesita están a la mano, son fáciles de encontrar y aquellas que las necesita en rara ocasión están fuera del camino pero son fáciles de retomarlas cuando se las quiere.  La organización tiene que cumplir con sus necesidades, no alguna noción impuesta de limpieza.

Si nunca gasta más de un minuto para encontrar algo en esa montaña de desorden que llama su oficina (o habitación o cubículo o cocina), olvídelo.  Al mismo tiempo sea honesto consigo mismo – la mayoría de las personas dicen que pueden encontrar todo de lo que necesitan, pero cuando se les pone a prueba, se quedan rascándose sus cabezas.  Si su desorden no le funciona, invierta algo de tiempo tratando de descubrir como asegurarse que si lo haga.

Mito 2:  No tengo tiempo para un sistema

Existe una queja popular sobre los sistemas como el GTD de David Allen. La idea es algo como esto:  "Si paso todo el tiempo organizando mi lista y revisándola semanalmente, nunca haré las cosas".

La realidad es que mientras la mayoría de sistemas requieren algún tiempo para implementarse, una vez que empiezan a ser usados, el tiempo que pasa en el "mantenimiento" es más que justificado comparado con el tiempo que se ahorra al no tener que pensar sobre lo que tiene que hacer  o justificando aquellas cosas que no recordó hacer.

Mito 3:  Los sistemas son rígidos e inflexibles

Esta es otra queja común sobre los sistemas de productividad.  El miedo parece ser que, a diferencia de la vida de los demás, mi vida es tan caótica e impredecible que no existe sistema alguno que pueda acomodarse a ella.

He leído mucha literatura sobre productividad en mi vida –es, después de todo, ¡parte de mi trabajo!  – y nunca he traído un sistema de productividad que no haga una gran diferencia en la personalidad, requerimientos de trabajo o situación personal.  Al final, la cosa importante es tener un sistema para que pueda responder efectivamente a los eventos futuros sin perder el control de su vida.

Aunque, si su vida es en realidad así de caótica e impredecible, es probable que se deba a que se ha resistido a adoptar algún tipo de sistema y no porque no hay un sistema suficiente para su vida.  Lo que me dice que no ha invertido el tiempo que se necesita para descubrir de que se trata su propia vida – en lugar de eso, solo ha respondido a todo  lo que el mundo le ha dado.  Adoptar un sistema significa invertir tiempo en descubrir que es lo importante para usted, que no es importante y como zafarse de lo menos importante para empezar a controlar las cosas importantes.

Mito 4:  La productividad significa más trabajo

Una vez que que ingresa a este hoyo de conejo, puede ser realmente difícil darse la vuelta.  La idea es que si me toma más de la mitad hacer todas las cosas de mi vida como me toma ahora, el volverse productivo significa que estaré haciendo el doble de cosas.

Si no es tan listo sobre las cosas, eso puede que sea verdad, al menos en el trabajo.  Los supervisores odian ver a la gente sin nada que hacer mientras están en la jornada laboral, así que si termina sus tareas a las dos de la tarde se espera que  usted encuentra algo que hacer para llenar las horas que faltan.  Así que si es así de productivo, lo que necesita es apalancar ese trabajo extra en una promoción o un incremento salarial – o convencer a su jefe en adoptar un plan de teleconmutación para que pueda trabajar desde su casa.

Pero ser productivo no es solo trabajo, tampoco.  Ser más productivo en su vida significa que tendrá más tiempo para hacer cosas como pasar con su familia, tomar vacaciones, leer un libro, visitar un museo o escribir un plan para dominar al mundo.  Conseguir que el trabajo este hecho en la mitad del tiempo para hacer el doble no es productivo – es tonto.

Mito 5:  La creatividad no calza en un sistema

Quizás crea que esto de la productividad sea para la gente de negocios, no para la gente creativa como usted. Eso está equivocado por dos razones. La primera, el trabajo creativo también es trabajo, y por lo tanto susceptible de procrastinación, pobre planeación y prácticas mezquinas de trabajo.

La segunda razón es que mientras usted tiene un gran conocimiento de la demanda de su trabajo creativo, a menos que esté cómodo con todas las cosas de un "artista hambriento", las oportunidades son que tenga más que hacer que solo cosas creativas.  Los registros deben ser almacenados, se necesita contactar a los clientes, se necesita calcular los impuestos, se necesita cotizar los proyectos, y así en adelante.  Y aquí está el problema: a la gente creativa generalmente  no le gusta mucho hacer toda esa rutina, todos los días.  Tener un sistema para hacer esas cosas con el menor dolor y a la mayor brevedad posible significa que puede pasar más tiempo siendo creativo.

Mito 6:  Trabajo mejor bajo presión

Hay gente que piensa que prosperan bajo la presión de un plazo impostergable.  Nueve de diez ocasiones, no lo hacen.  Solo disfrutan de la excusa porque con seguridad no tienen que asumir la responsabilidad por las consecuencias de no terminar a tiempo.

Mantenerse en un alto grado de estrés o modo de siempre-urgente no es saludable y tampoco es bueno para los negocios.  Desde el aspecto de la salud está muy propensa a matarse, décadas antes de su tiempo.  Desde el aspecto de los negocios, significa que no resulta placentero trabajar con usted, lo que significa que aunque su trabajo sea bueno estará molestando a los empleados, colegas o clientes – y tarde o temprano perderá algún detalle importante que dañará su empleo, su reputación y su carrera.

Aunque si tiene suerte, tendrá un ataque al corazón antes que eso pase.

Mito 7:  Mi sistema es la ausencia de sistema

Esto es verdad, pero no de la forma que la gente lo trata de decir.  El desorden de hábitos, prácticas y creencias que ahora tiene, de hecho es un sistema con el que está trabajando. Duro.

Pero la mayoría de la gente dicen que al no tener un sistema son más productivos que si lo tuvieran.  Para algunos, esto es solo una variación del mito dos, pero otros creen que un poco de todo les funciona.  No ven espacio para mejora alguna.

Esto es como me imagino será la muerte. Para las cosas vivas, siempre hay posibilidad de crecimiento.

Mito 8:  Necesito inspiración para trabajar

No, no la necesita.  La inspiración es maravillosa, pero en raras ocasiones es compatible con el conseguir que las cosas se hagan.  Lo que necesita es un sistema para capturar aquellos flashes de inspiración para que, cuando la inspiración llegue en vacaciones, haya hecho mucho trabajo.

Tenemos una palabra para la gente que solo trabaja cuando está inspirada. Esa palabra es 'desempleado'. 

Mito 9:  Ser organizado es aburrido

Esta es la variación del mito uno, con un poco del mito seis: alguna gente ansía la emoción de estar siempre a punto de echar a perder las cosas.  Esto puede reflejar un profundo trauma sicológico, pero también puede reflejar una vida llena de malas experiencias de trabajo – obtener éxito de un fracaso inminente puede sentirse muy bien, y si su éxito "diario" no es recompensado, puede estar tentado a presionar una falla inminente para poder sacar éxito de manera heroica de las mandíbulas del fracaso.

De donde sea que provenga, este mito está mal orientado porque presta atención al lugar equivocado.  Ser organizado no es aburrido – ser aburrido es aburrido. Haga sus propias emociones y dejará de aburrirse – y luego parará de usar a su desorganización como la muleta de una vida no realizada por completo.

Mito 10:  Hay algo malo en mi que sistema alguno puede repararlo

Esto es probablemente cierto.  Los sistemas, no importa cuan buenos, no pueden solucionar los problemas fundamentales de su vida. No le harán más inteligente o más agradable o mejor parecido o más experimentado.

Lo que si pueden hacer es ayudarle a obtener tiempo para descubrir como resolver esos problemas.  Le pueden ayudar a hacer espacio en su vida para su real crecimiento personal.  Y pueden ayudarle a resaltar las fuentes de esas fallas, eliminando el "ruido"  que normalmente las enmascaran.

Al final, crece como persona, su éxito – como sea que lo defina – depende de usted.  Colocando en orden las cosas en su vida que evitan que sea efectivo y productivo puede ser un paso importante hacia el éxito, pero es un medio, no un fin.

Artículo original:  10 Productivity Myths That Hold You Back |  Dustin Wax

Foto: Mille Sanders | Unsplash.com

16 de enero de 2023

¿PUEDO OBTENER RESULTADOS SI NO PUEDO EJERCITARME CON REGULARIDAD?


La gente con frecuencia tiene la mentalidad de todo o nada. Esta actitud puede tener un impacto significativo en la consecución de sus metas. Puede ser muy desalentador pensar que solo puede conseguir resultados si se ejercita regularmente y por largos períodos de tiempo.  Aunque es verdad que mientras más tiempo y esfuerzo dedique al ejercicio mejores resultados tendrá, pero también obtendrá beneficios si se ejercita intermitentemente.

El problema con la mentalidad de todo o nada es que puede desmotivar a la gente.  Y cuando la gente se desmotiva  generalmente se rinde al intentarlo. Cuando se ejercita, todo cuenta. Es verdad. Si solo puede entrenar dos días por semana, comprométase a esos dos días. Si no tiene 45 minutos para dedicar al ejercicio, use 20 o divida en dos sesiones de 15 o 20 minutos.

Cada vez que se ejercite, está consiguiendo algo. Está quemando calorías y grasa. Está construyendo músculo. Está fortaleciendo su corazón. Y está reduciendo su propensión a ganar peso. No todos tienen un horario que les permita horas de tiempo dedicado al ejercicio. La vida está llena de presiones y responsabilidades y todos tenemos que manejar prioridades.  El ejercicio debería ser una de esas prioridades, inclusive si éste no es una de sus principales.  Así que no decida saltar su entrenamiento debido a que no puede dedicar demasiado tiempo para que valga la pena. Todo esfuerzo que haga para ejercitarse cuenta.


Artículo original:  If I cannot exercise on a regular schedule, will I see any results? | OneBigHealthNut.com

Foto: Tim Foster | Unsplash.com

11 de enero de 2023

LA PUNTUALIDAD SI IMPORTA


Por años, yo podría ser considerado como una persona atrasada  ¿Reunión a las 11:30?  Dustin llegará a las 11:40  ¿Clases a las 9:00?  Dustin llegará a las 9:20  ¿Hay una reunión a las 18:00?  Dustin estará a las 18:30 ¿El horario de trabajo es de 8:30 a 17:00?  Ingreso a las 9:00.

La gente bromeaba.  Era mi "cosa" – usaba la "hora Dustin".  Era muy divertido – hasta que descubrí que la misma gente que bromeaba sobre eso mostraba, una y otra vez, que no confiaban en mi para el cumplimiento de las cosas – que, sin duda, me veían como una persona incompetente que ni siquiera podía organizarse para llegar a tiempo.

Ser puntual si importa, al menos en las sociedades occidentales de hoy.  Llegar a tiempo, todo el tiempo, transmite mucho más que una buena sensación de coordinación. Dice a la gente que usted está sobre las cosas, que es organizado, que se puede contar con usted, que los valora y, por último, que usted se valora a si mismo.

La puntualidad muestra dominio

Llegar a tiempo de forma consistente muestra a todos los que le rodean que usted controla su vida.  Demuestra previsión – la habilidad de predecir posibles contratiempos – y adaptabilidad – la habilidad para cambiar sus planes y acomodarlos a esos contratiempos.

Por el otro lado, llegar tarde demuestra que es víctima de los vientos del destino, que es incapaz de anticipar los posibles problemas y que tampoco los puede manejar o alterar su curso para evitarlos.  Envía un mensaje de que usted es acosado por el tiempo, no en control de él.

La puntualidad muestra competencia

Alguien que muestra, una y otra vez, que es el que domina a su tiempo es  alguien que puede ser tomado en serio en áreas que requieren administración del tiempo.  Esa previsión y adaptabilidad que le coloca donde necesita estar, cuando necesita estar, le dice a la gente que le rodea que usted puede manejar lo que le den.

Por el contrario, la gente asume que si usted es una persona crónicamente atrasada que ni siquiera puede considerar la posibilidad de tráfico extra, no será capaz de considerar otros obstáculos que podrían aparecer en el camino de conseguir que una tarea o un proyecto sea hecho.

La puntualidad muestra integridad

La puntualidad es también un aspecto de confianza.  Cuando realiza una cita, está haciendo un compromiso para estar donde dijo que estaría cuando dijo que estaría.  La única manera para construir la confianza de otra persona en usted es a través de cumplir sus compromisos de forma consistente —y se empieza siendo puntual.  La persona que siempre está a tiempo es aquella en la que los otros pueden decir que es tan buena como su palabra.

En contraste, la persona que está perpetuamente tarde es, directo y simple, alguien que le miente repetidamente. Dijo que estaría aquí a las nueve en punto, pero no está aquí; si su palabra no es lo suficientemente buena en algo tan trivial como llegar a tiempo ¿cómo puede ser buena respecto a algo más importante?

La puntualidad muestra el valor de la gente

La gente está ocupada —demasiado ocupada para estar esperando por usted mientras su otro trabajo queda sin terminar.  Ser puntual muestra, clara y fielmente, que usted valora su tiempo y, por extensión, que los valora como una persona. Se dice, "hagamos que este tiempo que hemos acordado sea lo más productivo posible para que podamos concluir con el resto de cosas importantes."

Compare eso con la actitud de una persona que llega crónicamente tarde quien, cuando es confrontado, dice, "pero siempre estoy a tiempo para las cosas que son importantes".  El mensaje que envía es, que cuando llego tarde se debe a que realmente no siento que a donde sea que me atrase sea importante – si fuera una cita con una chica bonita, ahí si estaría a tiempo; si fuera un concierto de mi artista favorito, no me atrasaría;  pero como solo es una reunión sobre el estado de un gran proyecto en el que trabajo, siento que puedo llegar tarde.

Existe otro tipo de persona que siempre llega tarde:  aquella que hace 'una gran entrada', usando su falta de puntualidad para mostrar su status.  Enfrentémoslo —demostrando su importancia al tener a otras personas sentadas y esperándolo, claramente dice "para mi ustedes no son importantes."  Y todos saben la solución —no aparecer, o aparecer hasta que sea el momento adecuado, y apuñalar a ese individuo en la espalda. Si desea hacer una gran entrada, no se preocupe —pronto en algún día realizará una gran entrada a una habitación vacía.

Puntualidad muestra que se valora

Al final, llegar a tiempo demuestra como valora al tiempo —y a usted mismo. Antes de todo, llegar repetidamente tarde es un comportamiento auto-destructivo —¿por qué alguien arriesgaría perder a un cliente, perder el trabajo o insultar a los que están alrededor suyo?  Y todos saben que la mayoría de comportamientos auto-destructivos nacen de la bajo auto-estima.  Aunque esto no sea verdad, esa es la percepción que están teniendo los demás.

Segundo, la puntualidad muestra que su tiempo es tan valioso que lo desperdicia en el tráfico, en el teléfono con cosas triviales u ocupándose en otras cosas que no están relacionadas con el negocio.  Llegar tarde demuestra, simple y claramente, que a usted se le puede interrumpir, que su trabajo nunca es su más prioritario que las cosas triviales que le llegan y que no está dispuesto a fijarse prioridades en su vida.  Si ese es el caso ¿por qué alguien más debería preocuparse por su tiempo? ¿por qué no deberían interrumpirle cuando lo deseen, dándole trabajo irrelevante, o descartándole por entero?

Me tomó un tiempo descubrir todo esto (tarde a la fiesta, como siempre) pero una vez que lo supe, realicé un esfuerzo conjunto para llegar a tiempo —o, usualmente temprano— a todas las citas.  Con algunas excepciones, llego a tiempo —y cada excepción es una oportunidad para aprender como manejar la misma circunstancia la próxima vez.

Si llega perpetuamente tarde, es tiempo de parar —en este momento, no después de 10 minutos.  Considere el mensaje que está dando a los demás y considere el mensaje que le gustaría enviar y actúe inmediatamente.

Artículo original:  Punctuality Counts | Dustin Wax


9 de enero de 2023

Hábitos zen para encontrar simplicidad, concentración y plenitud mental de nuestras actividades



"Tenemos más posibilidades disponibles en cada momento de lo que nos damos cuenta." – Thich Nhat Hanh

No soy un monje Zen, ni nunca llegaré a ser uno. Sin embargo, encuentro gran inspiración en la forma en la que tratan de vivir sus vidas: su simplicidad, la concentración y la plenitud mental de cada actividad, la calma y la paz que encuentran en sus días.

Probablemente tampoco quiera convertirse en un monje Zen, pero puede vivir su vida más de una manera como-Zen siguiendo unas pocas reglas simples.

¿Por qué vivir más como un monje Zen? ¿Por qué nosotros no podemos usar un poco más de concentración, tranquilidad y plenitud mental? Porque los monjes Zen por cientos años han dedicado sus vidas para estar presentes en todo lo que hacen, para estar dedicados y para servir a otros. Porque sirve como un ejemplo para nuestras vidas, y que si en realidad alcanzamos ese ideal no es el punto.

Uno de mis monjes favoritos, Thich Nhat Hanh, simplificó las reglas en solo algunas palabras: "sonríe, respira y ve despacio." No hay nada mejor que eso.

Sin embargo, para aquellos que les gustaría más detalles, pensé que podría compartir algunas cosas que he descubierto para trabajar muy bien en mis experimentos con estilo de vida Zen. No soy un maestro Zen ... ni siquiera soy un Budista Zen. Sin embargo, he descubierto que existen ciertos principios que pueden ser aplicados a cualquier vida, no importa cuales sean tus creencias religiosas o su estándar de vida.

"El Zen no es alguna clase de emoción, sino de concentración en nuestra rutina usual diaria."– Shunryu Suzuki

Haga una cosa a la vez. Esta regla (y algunas otras que siguen) será familiar a los habituales lectores de los hábitos Zen. Es parte de mi filosofía y también es parte de la vida de un monje Zen: una sola actividad, no multi-tareas. Cuando esté regando agua, solo riegue agua. Cuando esté comiendo, solo coma. Cuando esté bañándose, solo báñese. No trate de realizar más cosas mientras come o se baña. Proverbio Zen: "Cuando camine, camine. Cuando coma, coma."

Hágalo despacio y deliberadamente. Puede realizar una tarea a la vez, pero al apuro. En lugar de eso, tómese su tiempo y muévase despacio. Haga sus acciones a propósito, no al apuro y de forma aleatoria. Se necesita práctica, pero ayuda a enfocarse en la tarea.

Hágalo completamente. Ponga su mente completamente en la actividad. No se mueva hacia otra tarea hasta que no la haya finalizado. Si por alguna razón, no tiene opción sino moverse a otra actividad, trate al menos de guardar la tarea no finalizada y límpiar. Si se prepara un emparedado, no lo empiece a comer hasta que no haya guardado lo que usó para prepararlo, limpiado el mesón y lavado los platos usados para la preparación. Luego puede seguir con la tarea y puede enfocarse de manera más completa en la siguiente.

Haga menos. Un monje Zen no tiene una vida de holgazán: se despierta temprano y tienen un día lleno de trabajo. Sin embargo, no tiene una lista sin fin de actividades tampoco –existen ciertas actividades que va a realizar en el día y no más. Si usted hace menos cosas, puede hacerlas más despacio, más completas y con más concentración. Si llena su día con actividades, estará apurado de una a otra sin detenerse para pensar sobre lo que hace.

Coloque espacio entre las cosas. Relacionado con la regla "haga menos", pero es una forma de manejar su agenda para que siempre tenga tiempo para completar cada actividad. No programe las cosas juntas – en cambio, deje espacio en su horario. Eso le da una programación más relajada, y deja espacio en el caso que una tarea demore más de lo planeado.

Desarrolle rituales. Los monjes Zen tienen rituales para muchas de las cosas que hacen, desde comer hasta meditar. Los rituales dan una sensación de importancia –si es suficientemente importante para tener un ritual, es suficientemente importante para darle su entera atención y para hacerlo despacio y bien. No tiene que aprender los rituales de los monjes Zen – puede crear los suyos, para la preparación de la comida, para comer, para limpiar, para lo que hace antes de empezar a trabajar, para lo que hace cuando se despierta y antes de ir a la cama, para lo que hace justo antes de realizar ejercicios. Lo que quiera, de verdad.

Designe tiempo para ciertas cosas. Hay ciertas tiempos en el día de un monje Zen designadas para ciertas actividades. Un tiempo para el baño, para el trabajo, para limpiar, para comer. Esto asegura que esas cosas sean realizadas regularmente. Puede designar tiempo para sus propias actividades, ya sea para trabajar o limpiar o ejercitarse o meditar. Si es lo suficientemente importante para hacerlo de forma regular, considere designar un tiempo para ello.

Dedique tiempo para sentarse. En la vida de un monje Zen, la meditación estando sentados (zazen) es una de las partes más importantes de su día. Todos los días, hay un tiempo designado solo para sentarse. Esta meditación es realmente la práctica para aprender a estar presentes. Puede dedicar tiempo para la meditación al estar sentados, o hago lo que yo: suelo correr como una forma de practicar estar en el momento. Puede usar cualquier actividad de la misma forma, mientras lo haga regularmente y practique estar presente.

Sonría y sirva a otros. Los monjes Zen gastan parte de su día en servir a otros, ya sea a otros monjes del monasterio o a la gente de afuera. Les enseña a ser humildes y asegura que sus vidas no sean egoístas sino dedicadas a otros. Si es padre, es probable que gaste al menos algún tiempo en servir a otros de su casa, y los que no son padres pueden hacerlo también. Similarmente, sonreír y ser cortés con los demás puede ser una forma de mejorar la vida de los que están a su alrededor. También considere el voluntariado para los trabajos de caridad.

Haga que la limpieza y la cocina se convierta en meditación. Además del zazen mencionado antes, cocinar y limpiar son las partes más elevadas del día de un monje Zen. Son grandes formas para practicar la plenitud mental y pueden ser grandes rituales realizados todos los días. Si limpiar y cocinar le parecen tareas aburridas, trate de realizarlas como una forma de meditación. Ponga toda su mente en aquellas tareas, concéntrese y realícelas despacio y completas. Podría cambiar todo su día (además de tener una casa limpia).

Piense en lo que es necesario. Hay poco en la vida de un monje Zen que no es necesario. No tiene un closet lleno de zapatos o de lo último de la moda. No tiene ni el refrigerador ni las alacenas llenas de comida. No tiene lo último en dispositivos electrónicos, carros, televisiones o iPods. Tiene la ropa básica, el refugio básico, los utensilios básicos, las herramientas básicas y la comida más básica (comen simple, comidas vegetarianas consistentes usualmente en arroz, sopa, vegetales). Ahora, no digo que usted deba vivir como un monje Zen – Yo no lo hago. Pero esto sirve para recordar que existen muchas cosas en nuestras vidas que no son necesarias, y que puede ser útil pensar en lo que realmente necesitamos, y si es importante tener todas esas cosas que no son necesarias.

Viva simple. El corolario de la regla 11 es que si algo no es necesario, probablemente pueda vivir sin ello. Y así vivir de manera sencilla es el manejar su vida sin lo innecesario y sin las cosas no esenciales, para así poder dejar espacio para lo esencial. Ahora, lo que es esencial será diferente para cada persona. Para mi, mi familia, escribir, correr y leer son esenciales. Para otros será la enfermería , el voluntariado, ir a la iglesia y coleccionar libros de historietas. No existe una ley que diga lo que es esencial para usted –pero debería considerar lo que es más importante en su vida, y hacer espacio eliminando aquellas cosas que no son importantes.


Artículo original:  12 Essential Rules to Live More Like a Zen Monk




5 de enero de 2023

El poder curativo de cubrir los 42.2 km de la maratón




Artículo original: THE HEALING POWER OF THE MARATHON | John Meyer

La gente que alcanza las alturas en la Av. Colfax de Denver usualmente es porque están drogadas, no corriendo. Nick Sterner y su hijo Nick Jr. han hecho las dos cosas.

Hace dos años, los Sterners llamaban a la Av. Colfax su hogar. El principal lastre de la ciudad, rodeada por sórdidos moteles, bares de bajada y casas de empeño, era el lugar donde satisfacían sus necesidades básicas y vendían drogas.

"Recuerdo cuando tenía 18 años, caminando por la Colfax con una libra de hierba, un vaso de licor y una pistola," dice Nick Jr., ahora de 23 años. "Si me hubieras preguntado que haría en el futuro, te hubiera dicho que probablemente estaría muerto o en prisión a la edad de 30."

Ese prospecto no parece probable ahora. En mayo, los Sterner regresaron al Colfax con una nueva adicción -- correr. Padre e hijo completaron la maratón Post-News Colorado Colfax junto a 13 adictos en recuperación de la Misión de Rescate de Denver, que ofrece un asilo para los hombres sin hogar. En junio, los Sterner empezaron su entrenamiento para la maratón de octubre.

"Es el deporte más espiritual que jamás me imaginé adoptar," dice Nick, de 45 años. "Dices toda clase de oraciones entre la milla 21 (Km 33) y la 26 (Km 42). Pero en la milla cero, al salir por la puerta digo 'Gracias, Dios, por poder hacer esto.'"

La maratón de Colfax no era su primera vez en el camino a la recuperación. Un asiduo consumidor de marihuana por más de 15 años, renunció en 1995 después de que su esposa y sus dos hijos se mudaron. Lanzó sus cigarrillos, salió a un trote de un kilómetro, y durante la siguiente década recuperó su vida. Se convirtió en un corredor dedicado, completando seis maratones con un récord personal de 2:59.

Mientras tanto, Nick Jr., empezó a usar y comercializar metanfetaminas, y en el 2001 ya estaba viviendo en las calles. Su padre dejó todo para encontrarlo y lo introdujo en rehabilitación. Pero en lugar de sacarlo del mundo de las drogas. Nick padre lo introdujo. Muy pronto, padre e hijo estaban volando juntos en Colfax.

En octubre de 2005, Nick Jr. pasó 10 días en prisión por posesión. Estaba listo para limpiarse, pero no solo. Así padre e hijo se inscribieron en el Programa Nueva Vida de la Misión de Rescate de Denver, que provee tratamiento para adictos.

Mientras los Sterner reconstruían sus vidas, los oficiales de la ciudad estaban rehabilitando Colfax, un camino de 26,8 millas (43 Km) que había estado en una situación de decaimiento urbano desde 1960. El plan de rehabilitación incluía el ser anfitriones de una maratón. La inauguración de esta maratón se realizó en mayo de 2006, y Nick padre estaba entre los participantes. Terminó en 3h41, con todos los miembros de la Misión haciéndole barra.

Inspirado en la historia de Nick padre, los organizadores de la carrera colaboraron con la misión para crear un programa de adicto a corredor. Jeff Galloway, atleta olímpico y entrenador, preparó al equipo con tablas de entrenamiento, y Nick padre ayudó con consejos y motivación diaria. Quince hombres (nueve maratonistas y seis medio maratonistas) ganaron sus medallas de finalistas en el evento del año pasado. Nick padre corrió en 3h58 y Nick hijo terminó en 4h43.

"Debido a este programa de atletismo, estos hombres ven lo positivo de un estilo de vida saludable," dice Brad Meulli, presidente de la Misión de Rescate de Denver.

Los Sterner, ambos graduados de la Misión de Rescate, están viviendo en Denver. Nick hijo comparte un departamento con su hermano, Zach, 20 años, quien también ha empezado a correr. Nick padre creó una fundación llamada Fundación de Rehabilitación inspirada en la Actividad para ex residentes de la Misión y otros adictos en recuperación. Nick hijo tiene un trabajo de mercadeo y está tomando clases en el Community College de Denver. Después de ver a su padre, el conoce el riesgo de una recaída. Pero está contento de haber encontrado una manera de combatir sus impulsos.

"Un día, cerré mi cuenta de ahorros," dice. "Tenía en mi bolsillos US$ 450. Ví a alguien con el que solía negociar. La primera cosa que pasó por mi cabeza fue, 'Tengo suficiente dinero para volar.' Mi corazón latió más rápido. Empecé a sudar. Regresé a casa, me puse mis zapatillas de correr y salí. Solía volar. Ahora corro."

11 de enero de 2019

¿Cómo visualizas tu futuro?

Tomado del boletín de @EdLatimore

Deseo compartir una cita de THE MATRIX. La escena es cuando Trinity está convenciendo a Neo de no regresar a su anterior estilo de vida:

"Ya estuviste allí abajo Neo, conoces el camino, sabes con exactitud como termina. Y sé que no quieres estar allí."

Imagina como será tu futuro si sigues haciendo lo que siempre has hecho. Si no te gusta, cambia lo que estás haciendo.




10 de enero de 2019

Zona de comodidad

La meta no es salir de la zona de comodidad. 

La meta es aumentar el radio de tu zona de comodidad.

9 de enero de 2019

Primero el hábito

Se debe adquirir el hábito antes de mejorarlo. Si no tienes el hábito no hay nada que optimizar.


Sé la persona que todos los días se levanta y se pone los zapatos para correr antes de preocuparte cuantos kilómetros correrás o que tan rápido irás.

8 de enero de 2019

El miedo

Tener miedo no te hace un cobarde.

Dejar que te controle sí. 


¿TIENES PREOCUPACIONES?

No necesitas arreglar tu preocupación: es una sensación que tienes; por lo tanto no eres tú. 

La necesidad de arreglarla, de controlarla es la que aviva la preocupación en primer lugar. Ignórala. 

Perderá su fuerza excesiva. Luego, cuando ya no te dejes llevar por ella, o intentes sacártela, podrías hasta darle la bienvenida. 

7 de enero de 2019

Si ahora no lo haces, no lo harás mañana

Si no das ahora, no lo harás cuando tengas más dinero. 

Si no haces ejercicio físico ahora, no lo harás cuando tengas más tiempo.


Si no aprovechas la oportunidad ahora, no lo harás cuando se presente la opción otra vez. 


Deja de estar difiriendo las mejores partes de tu única vida.

 

4 de enero de 2019

¿Qué te hace feliz?


Lo que te hace feliz no es tu vida, es lo que piensas sobre tu vida.

Mira al mundo como un lugar triste, obscuro y miserable y así será.


Míralo como un lugar de desafíos que vibra con oportunidades y belleza y eso es lo que encontrarás


3 de enero de 2019

¿En qué usamos nuestra energía?

Se usa mucha energía tratando de cambiar el entorno. 

Se usa muy poca energía tratando de cambiarnos a nosotros mismos. 


Lo primero ocurre después de lo último. No viceversa.


2 de enero de 2019

Una pregunta que cambiará tu vida

¿Cuál es la única cosa que necesitas cambiar y que ocasionará el más grande impacto en tu vida?

La respuesta te sorprenderá. A veces, no es lo que necesitamos hacer, sino lo que que necesitamos dejar de hacer.”