9 de enero de 2023

Hábitos zen para encontrar simplicidad, concentración y plenitud mental de nuestras actividades



"Tenemos más posibilidades disponibles en cada momento de lo que nos damos cuenta." – Thich Nhat Hanh

No soy un monje Zen, ni nunca llegaré a ser uno. Sin embargo, encuentro gran inspiración en la forma en la que tratan de vivir sus vidas: su simplicidad, la concentración y la plenitud mental de cada actividad, la calma y la paz que encuentran en sus días.

Probablemente tampoco quiera convertirse en un monje Zen, pero puede vivir su vida más de una manera como-Zen siguiendo unas pocas reglas simples.

¿Por qué vivir más como un monje Zen? ¿Por qué nosotros no podemos usar un poco más de concentración, tranquilidad y plenitud mental? Porque los monjes Zen por cientos años han dedicado sus vidas para estar presentes en todo lo que hacen, para estar dedicados y para servir a otros. Porque sirve como un ejemplo para nuestras vidas, y que si en realidad alcanzamos ese ideal no es el punto.

Uno de mis monjes favoritos, Thich Nhat Hanh, simplificó las reglas en solo algunas palabras: "sonríe, respira y ve despacio." No hay nada mejor que eso.

Sin embargo, para aquellos que les gustaría más detalles, pensé que podría compartir algunas cosas que he descubierto para trabajar muy bien en mis experimentos con estilo de vida Zen. No soy un maestro Zen ... ni siquiera soy un Budista Zen. Sin embargo, he descubierto que existen ciertos principios que pueden ser aplicados a cualquier vida, no importa cuales sean tus creencias religiosas o su estándar de vida.

"El Zen no es alguna clase de emoción, sino de concentración en nuestra rutina usual diaria."– Shunryu Suzuki

Haga una cosa a la vez. Esta regla (y algunas otras que siguen) será familiar a los habituales lectores de los hábitos Zen. Es parte de mi filosofía y también es parte de la vida de un monje Zen: una sola actividad, no multi-tareas. Cuando esté regando agua, solo riegue agua. Cuando esté comiendo, solo coma. Cuando esté bañándose, solo báñese. No trate de realizar más cosas mientras come o se baña. Proverbio Zen: "Cuando camine, camine. Cuando coma, coma."

Hágalo despacio y deliberadamente. Puede realizar una tarea a la vez, pero al apuro. En lugar de eso, tómese su tiempo y muévase despacio. Haga sus acciones a propósito, no al apuro y de forma aleatoria. Se necesita práctica, pero ayuda a enfocarse en la tarea.

Hágalo completamente. Ponga su mente completamente en la actividad. No se mueva hacia otra tarea hasta que no la haya finalizado. Si por alguna razón, no tiene opción sino moverse a otra actividad, trate al menos de guardar la tarea no finalizada y límpiar. Si se prepara un emparedado, no lo empiece a comer hasta que no haya guardado lo que usó para prepararlo, limpiado el mesón y lavado los platos usados para la preparación. Luego puede seguir con la tarea y puede enfocarse de manera más completa en la siguiente.

Haga menos. Un monje Zen no tiene una vida de holgazán: se despierta temprano y tienen un día lleno de trabajo. Sin embargo, no tiene una lista sin fin de actividades tampoco –existen ciertas actividades que va a realizar en el día y no más. Si usted hace menos cosas, puede hacerlas más despacio, más completas y con más concentración. Si llena su día con actividades, estará apurado de una a otra sin detenerse para pensar sobre lo que hace.

Coloque espacio entre las cosas. Relacionado con la regla "haga menos", pero es una forma de manejar su agenda para que siempre tenga tiempo para completar cada actividad. No programe las cosas juntas – en cambio, deje espacio en su horario. Eso le da una programación más relajada, y deja espacio en el caso que una tarea demore más de lo planeado.

Desarrolle rituales. Los monjes Zen tienen rituales para muchas de las cosas que hacen, desde comer hasta meditar. Los rituales dan una sensación de importancia –si es suficientemente importante para tener un ritual, es suficientemente importante para darle su entera atención y para hacerlo despacio y bien. No tiene que aprender los rituales de los monjes Zen – puede crear los suyos, para la preparación de la comida, para comer, para limpiar, para lo que hace antes de empezar a trabajar, para lo que hace cuando se despierta y antes de ir a la cama, para lo que hace justo antes de realizar ejercicios. Lo que quiera, de verdad.

Designe tiempo para ciertas cosas. Hay ciertas tiempos en el día de un monje Zen designadas para ciertas actividades. Un tiempo para el baño, para el trabajo, para limpiar, para comer. Esto asegura que esas cosas sean realizadas regularmente. Puede designar tiempo para sus propias actividades, ya sea para trabajar o limpiar o ejercitarse o meditar. Si es lo suficientemente importante para hacerlo de forma regular, considere designar un tiempo para ello.

Dedique tiempo para sentarse. En la vida de un monje Zen, la meditación estando sentados (zazen) es una de las partes más importantes de su día. Todos los días, hay un tiempo designado solo para sentarse. Esta meditación es realmente la práctica para aprender a estar presentes. Puede dedicar tiempo para la meditación al estar sentados, o hago lo que yo: suelo correr como una forma de practicar estar en el momento. Puede usar cualquier actividad de la misma forma, mientras lo haga regularmente y practique estar presente.

Sonría y sirva a otros. Los monjes Zen gastan parte de su día en servir a otros, ya sea a otros monjes del monasterio o a la gente de afuera. Les enseña a ser humildes y asegura que sus vidas no sean egoístas sino dedicadas a otros. Si es padre, es probable que gaste al menos algún tiempo en servir a otros de su casa, y los que no son padres pueden hacerlo también. Similarmente, sonreír y ser cortés con los demás puede ser una forma de mejorar la vida de los que están a su alrededor. También considere el voluntariado para los trabajos de caridad.

Haga que la limpieza y la cocina se convierta en meditación. Además del zazen mencionado antes, cocinar y limpiar son las partes más elevadas del día de un monje Zen. Son grandes formas para practicar la plenitud mental y pueden ser grandes rituales realizados todos los días. Si limpiar y cocinar le parecen tareas aburridas, trate de realizarlas como una forma de meditación. Ponga toda su mente en aquellas tareas, concéntrese y realícelas despacio y completas. Podría cambiar todo su día (además de tener una casa limpia).

Piense en lo que es necesario. Hay poco en la vida de un monje Zen que no es necesario. No tiene un closet lleno de zapatos o de lo último de la moda. No tiene ni el refrigerador ni las alacenas llenas de comida. No tiene lo último en dispositivos electrónicos, carros, televisiones o iPods. Tiene la ropa básica, el refugio básico, los utensilios básicos, las herramientas básicas y la comida más básica (comen simple, comidas vegetarianas consistentes usualmente en arroz, sopa, vegetales). Ahora, no digo que usted deba vivir como un monje Zen – Yo no lo hago. Pero esto sirve para recordar que existen muchas cosas en nuestras vidas que no son necesarias, y que puede ser útil pensar en lo que realmente necesitamos, y si es importante tener todas esas cosas que no son necesarias.

Viva simple. El corolario de la regla 11 es que si algo no es necesario, probablemente pueda vivir sin ello. Y así vivir de manera sencilla es el manejar su vida sin lo innecesario y sin las cosas no esenciales, para así poder dejar espacio para lo esencial. Ahora, lo que es esencial será diferente para cada persona. Para mi, mi familia, escribir, correr y leer son esenciales. Para otros será la enfermería , el voluntariado, ir a la iglesia y coleccionar libros de historietas. No existe una ley que diga lo que es esencial para usted –pero debería considerar lo que es más importante en su vida, y hacer espacio eliminando aquellas cosas que no son importantes.


Artículo original:  12 Essential Rules to Live More Like a Zen Monk




6 de enero de 2023

A qué ritmo debes correr para controlar tu peso corporal



¿Qué hace que un corredor esté en el lado delgado de la ecuación del consumo de calorías? A continuación cinco respuestas fáciles.

La pérdida de peso es muy simple. Queme más calorías de las que consume y pederá peso. Como corredor, tiene suerte, porque correr es una de las mejores y más rápidas formas de gastar energía. Para perder una libra, necesita quemar 3500 calorías más de las que come. Y al correr se quema alrededor de 100 calorías por milla (1,6 Km). Correr también mantiene el metabolismo elevado por horas después del entrenamiento, lo que significa que quema más calorías aunque esté sentado en su escritorio, en su oficina o descansando en su hogar.

Pero deténgase antes de querer un pan extra. Los corredores enfrentan una verdad frustrante: los investigadores han demostrado que la tasa de metabolismo postentrenamiento es mucho mayor en los individuos no entrenados. A medida que está en mejor forma, se recupera rápido, de tal manera que su tasa de metabolismo regresa a su estado de reposo más pronto, y no quema tantas calorías como su vecino que corre ocasionalmente.

Deberá adaptarse durante el entrenamiento, cuando su tasa de metabolismo está al máximo y, por supuesto, tiene un gran impacto en su quemado de calorías y subsecuente pérdida de peso. 

Registre más kilómetros

Añadir más kilómetros a su semana es probablemente la forma más fácil y más obvia para quemar más calorías. Al correr de 8 a 16 km, quemará un extra de 500 a 1 000 calorías semanales. Y es más excitante de lo que suena: mientras más corra, mejor responde su cuerpo para ahorrar carbohidratos y depender de la grasa como combustible. Se volverá una eficiente máquina quemadora de grasa.

La mejor manera para empezar a quemar más calorías es el añadir 1,6 Km (o de cinco a diez minutos) a cada uno de sus carreras diarias por tres semanas; luego retornar para una semana de recuperación. Después de la semana de recuperación, continúe sumando kilómetros (o tiempo) en la misma forma.

Vaya largo

Un carrera larga quema más calorías de dos formas. Primero, hay un consumo de 100 calorías por milla (1,6 Km): corra 15 millas (24 Km) y quemará una impresionante cantidad de 1.500 calorías. Inclusive quemará más de 110 calorías por milla, dependiendo de la cantidad de oxígeno que use mientras corre y de su peso corporal. (Cuesta más oxígeno transportar a una persona más pesada.) Las mujeres, lamentablemente, queman menos calorías por milla que los hombres, ya que típicamente pesan menos.

Las corridas largas no solo queman más calorías; un número de estudios muestran que también ayudan a potenciar su metabolismo poscarrera, con frecuencia de manera exponencial. Mientras más tiempo una persona camina al 70% de su máxima capacidad de consumo de oxígeno, o VO2max, más demoran sus tasas metabólicas en retornar a sus niveles preejercicios. En otro estudio, se indica que las tasas metabólicas postentrenamiento se duplican cuando la cantidad de tiempo sujeto a ejercicio se incrementa de 30 a 45 minutos y se incrementa más de cinco veces después de ejercitarse por 60 minutos.

Para cosechar las recompensas de la pérdida de peso al correr largas, inicie las largas semanales alrededor de dos minutos por milla más lento que su paso o velocidad de 5 km. Aumente el tiempo total de la larga entre 5 y 10 minutos (o una milla) cada semana por tres o cuatro semanas antes de la semana de recuperación. Si corre más de 40 millas por semana (más de 64 km), o si corre más rápido de ocho minutos la milla (5'/km), puede añadir dos millas de una sola vez a su larga. Su larga no debería representar más del 30% del kilometraje semanal.

Encuentre el ritmo

Por supuesto, alcanzará un punto sicológico, fisiológico y profesional en el cual no podrá añadir más kilometraje semanal o más kilómetros a sus largas. Es el momento en el cual debe encontrar el ritmo, y correr a la velocidad de su umbral láctico es una excelente manera de hacerlo. Su umbral láctico marca el punto entre el correr casi exclusivamente de forma aeróbica y el esfuerzo que incluye un significativo metabolismo anaeróbico (independencia del oxígeno). Le indica la velocidad a la cual usted cruza hacia los dominios que le hacen correr con más dificultad y con inminente fatiga. Permanezca justo en el límite, y estará en el ritmo ideal para prender fuego a las calorías: estará trabajando en la más alta velocidad sostenible del gasto de energía aeróbica.

El umbral láctico también representa la transición entre la dependencia de una combinación de carbohidratos y grasas versus carbohidratos como única fuente. Los dos combustibles proveen energía en una escala movible, a medida que aumenta su velocidad hacia el umbral láctico, su necesidad de grasas disminuye mientras su dependencia de carbohidratos aumenta. Muchas personas que han escuchado alguna versión de esto están inclinadas a ejercitarse siempre a intensidades más bajas para quemar más grasa. Pero las investigaciones muestran que al correr en o ligeramente debajo de la intensidad del umbral láctico se obtiene la más alta tasa de oxidación de grasa. Aunque el porcentaje de calorías de grasa es sin duda es pequeño cuando se corre debajo del ritmo de umbral láctico, el número total de calorías gastadas por minuto es mucho más alto que el de una intensidad más baja.

Desde el punto de vista de rendimiento, correr al nivel de umbral láctico le da la mejor explosión aeróbica para su resistencia, incrementando su umbral hacia un paso más rápido. Aumentando la velocidad a la cual llega su umbral le permite correr más rápido antes de fatigarse. El beneficio de poder correr aeróbicamente a un paso de 8'/milla (5'/Km) comparado con un paso de 8:30 (5'17/Km) es obvio.

Ahora aumente un poco más

Mientras la velocidad a la que corre no afecta la cantidad de calorías que quema durante una distancia específica, si afecta la cantidad de calorías que quema después. Algunos estudios han mostrado que mientras más intenso es el ejercicio, mayor y más largo es el incremento de la tasa metabólica posentrenamiento y más peso subsecuentemente se perderá. En otro estudio, triatletas que ciclearon al 75% de su VO2 max por 20 minutos quemaron más calorías después de su entrenamiento de lo que lo hicieron al ciclear solo al 50% de su VO2 max por 30 o 60 minutos.

Otro estudio publicado comparó las tasas metabólicas de dos entrenamientos con igual consumo de calorías: uno de corta duración, entrenamiento de alta intensidad (51 minutos al 75% del VO2max) y uno de larga duración, entrenamiento de baja intensidad (78 minutos al 50% del VO2 max). Los investigadores encontraron que el entrenamiento de alta intensidad dejaba a los sujetos con una tasa más alta que la del entrenamiento de baja intensidad.

Añada alguna intensidad y haga trabajar a su metabolismo por usted después del entrenamiento.

Corra dos veces diarias

Aunque requiere más tiempo correr dos veces al día, es más fácil correr cuatro millas (6,4 Km) en la mañana y seis millas (9,6 Km) en la noche, que correr un sala vez ocho millas (12,8 Km). Físicamente, las dos sesiones más cortas le dan a su cuerpo un descanso; sicológicamente, solamente tiene que manejar distancias cortas. Así está incrementando su millaje –y la quema de calorías– mientras el desafío para el cuerpo y la mente es menor.

Partir sus carreras en dos más cortas también causará dos elevaciones separadas en su tasa metabólica posentrenamiento – lo que le dará dos oportunidades para quemar más calorías durante el día. Un estudio mantuvo a mujeres corriendo durante 50 minutos al 70% de su VO2 max un día y dos veces por 25 minutos a la misma intensidad en otro día. El incremento combinado en la tasa metabólica posentrenamiento fue más alta después de dos entrenamientos que después del entrenamiento simple. Al correr dos veces diarias se dobla el efecto posquemador. Y se encontrará en el lado correcto de la ecuación de quemado de calorías.


 Artículo original:  THE BURNING QUESTION (Jason Karp, Runner's World)



5 de enero de 2023

El poder curativo de cubrir los 42.2 km de la maratón




Artículo original: THE HEALING POWER OF THE MARATHON | John Meyer

La gente que alcanza las alturas en la Av. Colfax de Denver usualmente es porque están drogadas, no corriendo. Nick Sterner y su hijo Nick Jr. han hecho las dos cosas.

Hace dos años, los Sterners llamaban a la Av. Colfax su hogar. El principal lastre de la ciudad, rodeada por sórdidos moteles, bares de bajada y casas de empeño, era el lugar donde satisfacían sus necesidades básicas y vendían drogas.

"Recuerdo cuando tenía 18 años, caminando por la Colfax con una libra de hierba, un vaso de licor y una pistola," dice Nick Jr., ahora de 23 años. "Si me hubieras preguntado que haría en el futuro, te hubiera dicho que probablemente estaría muerto o en prisión a la edad de 30."

Ese prospecto no parece probable ahora. En mayo, los Sterner regresaron al Colfax con una nueva adicción -- correr. Padre e hijo completaron la maratón Post-News Colorado Colfax junto a 13 adictos en recuperación de la Misión de Rescate de Denver, que ofrece un asilo para los hombres sin hogar. En junio, los Sterner empezaron su entrenamiento para la maratón de octubre.

"Es el deporte más espiritual que jamás me imaginé adoptar," dice Nick, de 45 años. "Dices toda clase de oraciones entre la milla 21 (Km 33) y la 26 (Km 42). Pero en la milla cero, al salir por la puerta digo 'Gracias, Dios, por poder hacer esto.'"

La maratón de Colfax no era su primera vez en el camino a la recuperación. Un asiduo consumidor de marihuana por más de 15 años, renunció en 1995 después de que su esposa y sus dos hijos se mudaron. Lanzó sus cigarrillos, salió a un trote de un kilómetro, y durante la siguiente década recuperó su vida. Se convirtió en un corredor dedicado, completando seis maratones con un récord personal de 2:59.

Mientras tanto, Nick Jr., empezó a usar y comercializar metanfetaminas, y en el 2001 ya estaba viviendo en las calles. Su padre dejó todo para encontrarlo y lo introdujo en rehabilitación. Pero en lugar de sacarlo del mundo de las drogas. Nick padre lo introdujo. Muy pronto, padre e hijo estaban volando juntos en Colfax.

En octubre de 2005, Nick Jr. pasó 10 días en prisión por posesión. Estaba listo para limpiarse, pero no solo. Así padre e hijo se inscribieron en el Programa Nueva Vida de la Misión de Rescate de Denver, que provee tratamiento para adictos.

Mientras los Sterner reconstruían sus vidas, los oficiales de la ciudad estaban rehabilitando Colfax, un camino de 26,8 millas (43 Km) que había estado en una situación de decaimiento urbano desde 1960. El plan de rehabilitación incluía el ser anfitriones de una maratón. La inauguración de esta maratón se realizó en mayo de 2006, y Nick padre estaba entre los participantes. Terminó en 3h41, con todos los miembros de la Misión haciéndole barra.

Inspirado en la historia de Nick padre, los organizadores de la carrera colaboraron con la misión para crear un programa de adicto a corredor. Jeff Galloway, atleta olímpico y entrenador, preparó al equipo con tablas de entrenamiento, y Nick padre ayudó con consejos y motivación diaria. Quince hombres (nueve maratonistas y seis medio maratonistas) ganaron sus medallas de finalistas en el evento del año pasado. Nick padre corrió en 3h58 y Nick hijo terminó en 4h43.

"Debido a este programa de atletismo, estos hombres ven lo positivo de un estilo de vida saludable," dice Brad Meulli, presidente de la Misión de Rescate de Denver.

Los Sterner, ambos graduados de la Misión de Rescate, están viviendo en Denver. Nick hijo comparte un departamento con su hermano, Zach, 20 años, quien también ha empezado a correr. Nick padre creó una fundación llamada Fundación de Rehabilitación inspirada en la Actividad para ex residentes de la Misión y otros adictos en recuperación. Nick hijo tiene un trabajo de mercadeo y está tomando clases en el Community College de Denver. Después de ver a su padre, el conoce el riesgo de una recaída. Pero está contento de haber encontrado una manera de combatir sus impulsos.

"Un día, cerré mi cuenta de ahorros," dice. "Tenía en mi bolsillos US$ 450. Ví a alguien con el que solía negociar. La primera cosa que pasó por mi cabeza fue, 'Tengo suficiente dinero para volar.' Mi corazón latió más rápido. Empecé a sudar. Regresé a casa, me puse mis zapatillas de correr y salí. Solía volar. Ahora corro."

4 de enero de 2023

La grasa como combustible para carreras de fondo


En abril de 2007, hace 15 años, abrí mi blog personal porque leía mucha información útil y quería compartirla con aquellas personas que tenían aficiones similares.

He tomado la decisión de realizar una selección de notas que considero relevantes a pesar de que ha pasado tanto tiempo. Las volveré a publicar, con ligeros cambios, para que estén al alcance de aquellas personas que no las puedan encontrar interesantes.


Empiezo con este artículo de Deborah Schulman sobre lo eficiente que nos resulta confiar en nuestra ilimitada reserva de grasa.  El artículo original en inglés lo puede encontrar en la nota publicada en MarathonGuide.com.


“Cuando Ud. enseña a su cuerpo a depender de la grasa como combustible, la combustión de los carbohidratos baja, así se restringen a los carbohidratos. Esto beneficia al comportamiento en eventos de resistencia. Ud. llegará a fatigarse mucho cuando corre bajo en carbohidratos. Almacenamos solo una muy limitada cantidad de carbohidratos (glucógeno) en nuestros cuerpos. Compare esto con una relativa ilimitada fuente de grasas. Aún un atleta con solo el 6 por ciento de grasa corporal tendrá suficiente grasa para abastecer combustible que dure por algunas horas. Cuando se usa más grasa, se genera más energía y su fuente de carbohidratos dura más tiempo."


Los pájaros  migratorios y las ballenas dependen de la grasa almacenada como combustible para sus jornadas largas y arduas. Desarrollar su motor de grasa incrementará la cantidad de energía que pueda generar, reducir la cantidad de carbohidratos que usa, y extender la fuente de glucógeno durante las carreras de larga distancia. Unidas, se tiene una energía mas estable y continua, mejor resistencia, y tiempos más rápidos.


Para ilustrar, consideremos a Shane. Shane es un ingeniero en computadoras de 30 años que ha permanecido activo durante los años con trabajo de oficina, juegos de fútbol ocasionales con sus hijos, e intentos esporádicos de entrenamiento con pesas. En resumen, el no estaba preparado con forma aeróbica. Inspirado por la fortaleza y tenacidad de su esposa, que había corrido su primera maratón, decidió entrenarse para una maratón.


Estaba determinado para estar informado y ser metódico sobre el proceso. Muchos de los libros que leyó recomendaban el entrenamiento con un monitor de ritmo cardíaco. Los libros decían que la mayoría de la gente que corre maratones lo hace del 75 al 80% de su máximo ritmo cardíaco, así que decidió hacer una prueba. Consultó un cuadro para encontrar su ritmo cardíaco a un esfuerzo más manejable del 65 por ciento y corrió. Después de solamente 90 minutos en el camino, sintió náuseas y fatiga. Sus piernas eran como ladrillos, y finalmente debió parar. En otras palabras, el se quebró a muy corta distancia de la que necesitaría cubrir para finalizar una maratón.


Debido a su bajo nivel de forma, la mayoría de la energía de Shane vino de sus limitadas reservas de carbohidratos de su hígado y de sus músculos. Simplemente corrió hasta agotar toda su fuente de carbohidratos. Los carbohidratos son necesarios para mantener ejercicios a cualquier intensidad. Una excesiva alta tasa de uso combinada con baja reserva de carbohidratos redujo su resistencia, aún a velocidades relativamente fáciles. Habiendo comido GU o bebido Gatorade, tampoco habría podido continuar por mucho tiempo. Un programa de entrenamiento enfocado en cambiar a la grasa como combustible habría cambiado eso.


LLENANDO EL VOLUMEN


Arthur Lydiard sostiene que el aspecto más importante del acondicionamiento es el volumen. En los años 60 sus conceptos de entrenamiento fueron revolucionarios. Inclusive los atletas de pista a quienes dirigió siguieron un programa de acondicionamiento aeróbico basado en la maratón en las fases iniciales de sus ciclos de entrenamiento. Considerando el fenomenal éxito de los atletas que entrenó, sus teorías penetraron. Subsecuentes investigaciones concluyeron que éstas también poseían bases fisiológicas.


Mientras muchos maratonistas de EEUU preferían calidad (distancias reducidas) en lugar de cantidad, entrenadores de Japón, Italia, México, Alemania, y China fueron incorporando los principios de Lydiard en programas de entrenamiento altamente exitosos. Naoko Takahashi reportó que corría hasta 80K diarios en la preparación para llegar a ser la primera mujer en el mundo en bajar las 2:20. Catherine Ndereba corría comparativamente modestamente semanas de 100 millas cuando construyó su récord mundial de 2:18:47 en Chicago en 2001. Jerry Lawson, imitando los éxitos de alto millaje de Bill Rodgers, Alberto Salazar, y Frank Shorter, corría hasta 250 millas semanales en su ruta a su récord de 2:09.


Metabólicamente, entrenamientos de alto volumen tienen sentido. Existen dos fuentes principales de combustible para el ejercicio: carbohidratos y grasas. Las fuentes de energía provenientes de los carbohidratos y de las grasas están inversamente relacionadas. Altas tasas de carbohidratos usan reducida combustión de grasas. Los carbohidratos son usados preferentemente en altos esfuerzos, como en una carrera de 5K, o en bajos niveles de estado físico cuando el metabolismo de grasa está subdesarrollado.


Contrariamente, cuando Ud. enseña a su cuerpo a depender de la grasa como combustible, la combustión de los carbohidratos baja, así se restringen a los carbohidratos. Esto beneficia al comportamiento en eventos de resistencia. Ud. llegará a fatigarse mucho cuando corre bajo en carbohidratos. Almacenamos solo una muy limitada cantidad de carbohidratos (glucógeno) en nuestros cuerpos. Compare esto con una relativa ilimitada fuente de grasas. Aún un atleta con solo el 6 por ciento de grasa corporal tendrá suficiente grasa para abastecer combustible que dure por algunas horas. Cuando se usa más grasa, se genera más energía y su fuente de carbohidratos dura más tiempo.


Siga el principio de particularidad. Si desea enseñar a su cuerpo a usar más grasa como combustible, entonces debe crear las condiciones que genere metabolismo alto en grasa. Su cuerpo eventualmente aprenderá a preferir grasa.


Una investigación conducida por el Instituto Karolinska en Suecia durante los años 80 mostró que, en los músculos de las piernas de hombres altamente entrenados en resistencia, la actividad de los enzimas que rompen las grasas eran 100 por ciento más altas que en la de sujetos no entrenados. En consecuencia, durante los ejercicios ellos tenían una muy alta habilidad para regenerar el ATP que como combustible permite la contracción muscular que aquellos que tiene una alta dependencia en los carbohidratos.


Estos investigadores encontraron que el máximo consumo de oxígeno (o V.O2max) era 50% en los hombres entrenados. El máximo consumo de oxígeno mide la capacidad aeróbica: la eficiencia de los pulmones para transferir oxígeno a la sangre, la capacidad de la sangre para llevar oxígeno, el poder del corazón y de las venas para despachar grandes cantidades de sangre a los músculos, y la habilidad de los músculos para usar el oxígeno. Las grasas no pueden ser quemadas sin combustibles. Estos hombres no solo que tienen más enzimas para la combustión de las grasas sino que tienen más oxígeno para alimentar el fuego.


Los investigadores han demostrado que, después de un programa de 12 semanas de seis días de 45 minutos de trote y ciclismo a alta intensidad, la combustión de las grasas aumenta en un 41 por ciento. Esto estuvo acompañado por reducida dependencia de los carbohidratos.


MILLAS HACEN MITOCONDRIAS


Los enzimas del metabolismo de grasas están localizadas dentro de las células de los músculos llamadas mitocondrias. Las grasas son transportadas hacia las mitocondrias donde, en presencia de oxígeno, son rotas para generar energía. Más mitocondrias significa mayor metabolismo de grasa, más ATP, y más energía.


Altos volúmenes de entrenamiento incrementan el tamaño de las mitocondrias. Largos períodos de ejercicios producen las más grandes ganancias en contenido de mitocondrias. Una carrera de 90 minutos provee mejor estímulo que una de 60 minutos. Es común para los corredores hacer entrenamientos "dos por día" para conseguir el millaje necesario. Sin embargo, este estudio indica que un corredor recibirá mucho más beneficio al realizar un entrenamiento de 90 minutos que dos de 45 minutos. Hay, sin embargo, un punto de poco retorno. Una carrera de tres horas es mejor en el aumento del contenido de mitocondrias que una carrera de 90 minutos, pero las ganancias son compensadas por la necesidad de mayores tiempos de recuperación entre los entrenamientos.


Durante la fase base de la construcción de millas, es la consistencia diaria de entrenamiento sobre un período de semanas y meses lo que incrementará el metabolismo de grasas.


Después de la fase base y de que el metabolismo de grasa ha sido establecido, el tiempo de entrenamiento debería ser cambiado en muy prolongadas carreras de tres o más horas, dependiendo de su evento. Muy largas carreras son importantes en la preparación para la maratón y eventos más largos. Después de dos o tres horas de correr, los músculos de las piernas corren bajos en glucógeno. Los ajustes hormonales a los bajos niveles de glucógeno cambian el metabolismo de grasa en un engranaje más alto.


Las millas pueden hacer campeones, pero esas millas deben ser cuidadosamente desarrolladas, monitoreadas, y arregladas para conseguir el máximo efecto. En este programa de construcción, Lydiard recomienda alternar carreras de 90 minutos a dos horas con carreras de 60 minutos en otros días, alcanzando totales de 10 a 11 horas semanales.


Estime mucho tiempo para llegar a esos niveles. John Sinclair, corredor de clase mundial que se hizo entrenador, advierte que no es práctico o inclusive posible para la mayoría de la gente con empleos de tiempo completo y familias realizar un programa de 10 horas por semana durante tres meses. La cantidad de millaje que ud. pueda correr depende de su estilo de vida, de sus capacidades físicas, y de la previa historia de entrenamiento. Aconseja a sus menos experimentados atletas construir millaje sobre un período de muchos meses e inclusive años. Su socio, Kent Oglesby, tomó cuatro años preparar a un maratonista de 3:15 para los rigores de una carrera de 100 millas por semana. El resultado fue una maratón de 2:46, lo que le permitió un puesto en las olimpiadas.


ENTRENE AL LÍMITE DE LA ZONA DE QUEMADO DE GRASA


Mi velocidad en carreras largas había declinado desde que me convertí en un corredor master. Por algunos años había estado corriendo el tipo de entrenamiento LSD (distancias largas y lentas). En el proceso de investigar y escribir sobre el metabolismo de grasa, Leí el libro de Lydiard Corriendo a la manera Lydiard. La fórmula de Lydiard aconseja no solo entrenamiento de alto volumen sino alto volumen a velocidades cerca del "estado fijo máximo."


En otras palabras, la mayoría del entrenamiento debería ser conducido cerca de la más alta velocidad que Ud. pueda correr sin ser anaeróbico. Ésta es la velocidad donde el metabolismo está a su máximo. Para corredores experimentados, el estado máximo es igual a una intensidad de 70 a 75% de la máxima tasa cardíaca. Para aquellos que recién están lanzando sus carreras, será cercana al 60 a 65 por ciento del máximo ritmo cardíaco. Los estudios han confirmado sus teorías. El volumen y la intensidad interactuan para producir grandes ganancias en el desarrollo de las mitocondrías. Carreras diarias de 90 minutos al 70 por ciento aumentarán las mitocondrias 30 por ciento más que el tiempo equivalente gastado con un 50 por ciento de esfuerzo más fácil.


Después de comprar un monitor de ritmo cardíaco y calcular mis ritmos objetivos, me sorprendí de encontrar que mi intensidad de entrenamiento LSD había estado sustancialmente más abajo de mi intensidad de entrenamiento objetiva del 70 por ciento. Inicialmente tenía dificultades de correr más de 60 minutos con ese esfuerzo. Sin embargo, después de solamente seis semanas de entrenamiento rápido, pude mantener el paso por dos horas completas. Aunque el entrenamiento LSD incrementará el metabolismo de grasa y resistencia, limitará su resistencia con pasos de maratón. Trotes largos y lentos únicamente le enseñarán a correr lento durante períodos largos.


Por el otro lado, puede correr demasiado rápido en sus entrenamientos diarios. A pasos más rápidos, la demanda de oxígeno excede las reservas. Ud. ahora es anaeróbico. La dependencia de combustible se cambia predominantemente a los carbohidratos, y el resultado es la acumulación de ácido láctico. El ácido láctico inhibe a los enzimas a quebrar las grasas y consecuentemente reduce el metabolismo de grasa. Si sale a una carrera de 45 minutos a un paso de velocidad de 10K, quemará menos grasa y generará mas productos de desperdicio de los que generaría si corriera esos 45 minutos a solamente el 60 por ciento de esfuerzo. Esfuerzos diarios duros resultarán en la acumulación de productos de desecho y reducirá la recuperación, y llevará a actuaciones menores. Es mejor correr un poco más lento que un poco más rápido.


AUMENTE EL UMBRAL LÁCTICO


Retornemos a Shane después de 24 semanas en su programa de entrenamiento Lydiard. Su metabolismo de grasa ha aumentado, hay una substancial reducción de la dependencia en el glucógeno, y su glucógeno almacenado es mayor. Nuevamente decide probar su habilidad para correr 65 por ciento de su máximo. Antes de la prueba se asegura de consumir muchos carbohidratos para que su hígado y sus músculos se carguen de glucógeno. Pudo continuar durante tres horas.


Su esqueleto, su sistema celular y muscular; su metabolismo; y sus sistemas cardiovascular, nervioso y endócrino están ahora preparados para un entrenamiento más rápido. Su próximo paso es concentrarse en incrementar su velocidad de resistencia y reducir su producción láctica.


Las carreras de resistencia son carreras aeróbicas. Las maratones tienden a ser corridas debajo del nivel donde Ud. empieza a acumular ácido láctico, el cuál es conocido como umbral anaeróbico (AT). ¿Cuántas veces ha empezado una carrera demasiado rápido a nivel anaeróbico, solo para sufrir más tarde y correr más lento de lo que planeó o inclusive abandonar?


Con un AT más alto, podrá mantener sustanciales pasos más rápidos para maratón y ultramaratón. Los maratonistas de élite de clase mundial frecuentemente tienen un motor de combustión de grasa altamente desarrollado que pueden correr maratones al 85 por ciento de su máximo. Para el resto de mortales, del 75 al 80 por ciento es una meta realista.


El entrenamiento de umbral anaeróbico aumenta el metabolismo básico de grasa que ha gastado mucho tiempo en desarrollarlo, El resultado es más rápidas velocidades de carrera sobre largas distancias. Una dosis medida de entrenamiento anaeróbico más rápido enseñará a sus músculos y sangre a metabolizar y diluir el ácido láctico. La meta es generar una cantidad de ácido láctico tal que sus músculos la puedan desechar fácilmente y permitir una sesión de entrenamiento suficientemente larga y una recuperación rápida. Aventurarse muy lejos en la zona anaeróbica generará demasiado ácido láctico, reducirá la cantidad de trabajo que pueda hacer dentro de su sesión de entrenamiento, y riesgo de fatiga duradera y sobreentrenamiento. Los maratonistas no obtienen mucho beneficio de repeticiones de 400 metros.


Carreras sustentadas y rápidas del 80 al 85 por ciento y repeticiones de millas son buenos métodos para incrementar la tolerancia láctica. Oglesby recomienda ritmos de 10 a 12 millas de 15 a 30 segundos por milla más rápido que el ritmo esperado para la maratón. Un beneficio adicional de estas carreras de ritmo es que el ritmo de maratón se siente más fácil y más manejable.


Un estudio reciente examinó el efecto de las sesiones de intervalos de alta intensidad en el metabolismo de grasa y carbohidrato y concentraciones lácticas en ciclistas que han estado entrenando de dos a tres horas diarias por años . Reemplazaron algunas de sus millas de resistencia con dos sesiones semanales de 6-9 x 5 minutos con intervalos de un minuto de recuperación. Después de seis semanas, el porcentaje de energía que venía de la grasa durante una carrera de una hora se incrementó del 6 por ciento al 13 por ciento. Que tan bien esto se aplica a una carrera que dura más de dos horas no es claro.


Por los resultados de los estudios en intervalos de entrenamiento como estos, muchos corredores han optado por dejar la fase de construcción base extendida citando "calidad sobre cantidad" como lo racional. Me gustaría enfatizar que los entrenamientos de alta intensidad se usan como base para el incremento de fuerza, recuperación, metabolismo de grasa desarrollado durante aquellas largas millas aeróbicas de alta calidad. Saltar al entrenamiento AT antes que su cuerpo esté suficientemente preparado no producirá los resultados deseados: maratones rápidas.


¿DEBERÍA COMER Y CORRER?


Es mejor empezar una sesión de ejercicios con niveles estables de glucosa de sangre rápidos y altos niveles de grasa de la sangre. La glucosa es un poderoso regulador del metabolismo de grasa. Mientras más alto es el contenido de glucosa en la sangre, más bajo es el metabolismo de grasa. Los altos niveles de glucosa en la sangre se generan de la dieta de carbohidratos.


Este efecto es asociado a la insulina. Altos niveles de glucosa en la sangre estimulan a la hormona insulina a ser liberada desde el páncreas. La insulina es un hormona de almacenamiento y producto. Su principal trabajo es reducir la glucosa de la sangre pero también actúa para almacenar grasa y proteína. En el proceso, la insulina directamente bloquea la remoción de grasa desde los depósitos de grasa. Estos depósitos son una importante fuente de grasa para la ejercitación de los músculos. La insulina también reduce la quema de grasa dentro del músculo. Por lo tanto, insulina incrementada se considera antagónica a la combustión de la grasa durante el ejercicio.


En una interesante pieza de investigación, investigadores de la Universidad de Limburg en Holanda y de la Universidad de Tejas colaboraron para determinar si los altos niveles de glucosa en la sangre y si los altos niveles de insulina reducen la cantidad de combustión de grasas durante ejercicios de nivel moderado. Un grupo de hombres entrenados para la resistencia ciclearon por 40 minutos a un ritmo aeróbico del 50 por ciento después de levantarse de una noche de sueño. Al otro día, ingirieron una bebida que contenía 100 gramos de glucosa 60 minutos antes y después nuevamente 10 minutos antes del ejercicio de prueba. Este es un carbohidrato equivalente de beber uno y un litro y medio de Gatorade una hora antes de una carrera y nuevamente 10 minutos antes de empezar. Mientras esto puede no simular situaciones de la vida real, lo que encontraron los investigadores fue contundente. El metabolismo de grasa fue sustancialmente reducido para todos los 40 minutos de ejercicio después de la carga de carbohidratos.


Mientras la mayoría de la gente no come muchos carbohidratos antes de correr, es muy común que coman barras deportivas, bagels o bananas una hora antes de entrenar. Evite comer al menos dos horas antes de correr.


Se necesita apenas la ingestión de 20 gramos de carbohidratos para elevar la insulina y reducir la grasa como combustible. Si tiene preocupaciones nutricionales o lee las etiquetas de la comidas, deberá saber que un par de rodajas de pan, una banana, una barra deportiva o una soda, cada una libera más de 20 gramos de carbohidratos.


La velocidad aumenta los niveles de grasa en la sangre. Correr después de levantarse incrementará la combustión de las grasas. Una taza de café anticipadamente puede inclusive aumentarlo. Una vez que el ejercicio ha empezado, la ingestión de carbohidratos no genera una sustantiva respuesta de insulina Si va a empezar una larga carrera que durará dos o más horas con el estómago vacío, puede comer un gel o barra deportiva después de 20 o 30 minutos de carrera. De otra forma se enfrentará a la náusea y fatiga por bajos niveles de azúcar en la sangre y tener una pobre sesión de entrenamiento. Si tiende a la hipoglucemia cuando se levanta en la mañana podría querer comer algo inmediatamente después de levantarse. A la insulina le toma 30 minutos llegar a su nivel pico.


Sin embargo, antes de una larga carrera tendrá más resistencia y mejor actuación si Ud. come alimentos que contienen carbohidratos dos o tres horas antes. Temprano en la mañana, su hígado almacena glucógeno, el cuál provee glucosa a la sangre que ha sido vaciada en la noche. El cerebro y el sistema nervioso dependen de la glucosa de la sangre para la energía. Si empieza una maratón sin reemplazar estas reservas, se fundirá. El intervalo de dos horas es suficiente para reducir los niveles de glucosa de la sangre a la normalidad y restaurar el metabolismo de la grasa.


¿CUÁL DIETA ES MEJOR: MUCHAS GRASAS O MUCHOS CARBOHIDRATOS?


Ha habido considerables investigaciones en la década pasada sobre los efectos de la composición de la dieta para la resistencia. Hasta ahora, los atletas de resistencia usualmente seguían dietas altas en carbohidratos bajo el criterio de que altas reservas de glucógeno son conocidas como combustible para entrenamientos superiores y desenvolvimiento en carreras de maratón.


La mayoría de nutricionistas recomendaban una dieta de 6 a 8 gramos de carbohidratos por cada kilogramo de peso corporal. Estos niveles de dieta fácilmente pueden alcanzar de 400 a 600 gramos diarios. Esto añade de 1600 a 2400 calorías de carbohidratos por día. Esta clase de dieta no deja espacio para cantidades adecuadas de grasa o proteína.


El lado malo de una dieta alta en carbohidratos, especialmente una cargada de azúcar, es un metabolismo de grasa reducido y fatiga. Esto es debido largamente a niveles de insulina estimuladas crónicamente. Los efectos de la insulina pueden durar hasta ocho horas, especialmente después de una gran dosis de carbohidratos, como de una gran plato de espaguetis y rollos seguidos de un gran jugo.


Inicialmente, los estudios encontraron que las dietas altas en grasa, donde las grasas proveen 60 por ciento o más de las calorías, mostraron indicaciones de mejorar la resistencia. La quema de grasa se incrementa con dietas altas en grasas, inclusive durante el descanso. Las pruebas de ejercicios mostraron mayor resistencia en sujetos que habían comido dietas altas en grasas comparados con aquellos con dietas altas en carbohidratos.


En desacuerdo, sin embargo, fue la intensidad del ejercicio usado para las pruebas. Las dietas altas en grasa mejoraron la resistencia en niveles relativamente de baja intensidad. Cuando la intensidad se incrementó para reflejar situaciones de competencia, la ventaja desapareció. El ejercicio de alta intensidad requirió más carbohidratos, y los sujetos simplemente carecían de adecuado glucógeno para continuar por períodos extensos. La lección es que puede reducir su dependencia de los carbohidratos, pero no puede eliminarla.


Ahora sabemos que ambas, las dietas altas en carbohidratos y altas en grasas causan fatiga y actuaciones pobres. La mejor dieta es probablemente en algún lugar entre las dos: una que provea suficiente grasa para estimular el metabolismo de grasa y mantenga la producción de testosterona y estrógeno y que también provea suficiente carbohidratos para mantener el cerebro y el sistema nervioso feliz y las reservas de glucógeno llenas. Muchos científicos deportivos están recomendando una dieta básica que provea 50 por ciento de carbohidratos, 30 por ciento de grasas, y 20 por ciento de proteínas, con carbohidratos adicionales después de un largo entrenamiento.


MÁS PREGUNTAS


Hay todavía algunas preguntas no contestadas relacionadas con la nutrición y la actuación en los deportes de resistencia. ¿Antes de una maratón o una carrera larga, la carga de grasas en combinación con la carga de glucógeno mejora el rendimiento? ¿Después de una duro y largo entrenamiento debería concentrarse en reabastecer las reservas de grasa en los músculos? ¿Cuál es el tipo de grasa, saturada o no saturada, se quema como combustible? ¿Comer grasa durante las carreras que duran más de cuatro horas o más beneficiará?


¿Cuál es el mejor perfil de las grasas en la dieta básica de un atleta? La membrana muscular del esqueleto está hecha de grasa. La composición de esta membrana refleja directamente el perfil de grasas en la dieta. Una alta dieta en grasas saturadas generará una membrana más sólida y menos fluida. Una membrana que incorpora más grasas no saturadas es más fluida, permitiendo un flujo más eficiente de oxígeno, agua, grasa y glucosa. Nuevas teorías sostienen que estas membranas son más débiles y requieren más energía para mantenerla. Entendiendo lo anterior, una alta dieta ya sea en grasas saturadas o no saturadas podría perjudicar el rendimiento en resistencia.


Mientras ya hay nuevos métodos de resistencia que han sido desarrollados para mejorar el rendimiento en una maratón, encontrará sustancial éxito con aquellas teorías que tienen más de 40 años. En contraste, el campo de la investigación de la nutrición deportiva está actualmente experimentando grandes progresos. A inicios de los años 90, el dogma aceptado de una dieta alta en carbohidratos estuvo bajo fuego y fue desmantelada. Hasta no disponer de información más definitiva, es sabio seguir una dieta de sentido común moderada, baja en azúcar y con alta calidad nutricional.


Con un entrenamiento y un régimen nutricional que le force a consumir sus reservas de grasa, Ud. puede enseñar a su cuerpo a usar más grasa durante su migración hacia una maratón, o más allá.