16 de septiembre de 2012

El hábito de empezar

The Habit of Starting | Leo Babauta

La principal razón por la cual las personas fracasan al crear y desarrollar hábitos nuevos es que no se mantienen haciéndolos.

Parece obvio: si no se mantiene haciendo un hábito, éste nunca se convertirá en uno ¿Cuál es la solución para este problema tan obvio?  Descubrir una manera de hacerlo permanentemente.

Cuando se lo ve de esta manera, la clave de crear un hábito no es cuánto del hábito se realiza cada día (ejercitarse 30 minutos, escribir 1 000 palabras, etc.), sino si se lo hace del todo. Así que la clave es solo empezar.

Permítame enfatizar eso: la clave para formar un hábito es empezar a hacerlo todos los días.

¿Qué quiero decir con empezar? Si quiere formar el hábito de meditar, solo siéntese en el cojín todos los días. Si desea conseguir el hábito de correr, solo amárrese los cordones de sus zapatos y salga de su casa. Si quiere tener el hábito de escribir, siéntese, cierre todo lo demás de su computador y empiece a escribir.

Cómo empezar cuando se siente resistencia

Es fácil decir que se debe formar el hábito de empezar ¿Qué sucede cuando uno se despierta y no siente la necesidad de hacer yoga o salir a correr?

Primero veamos porqué no se siente la necesidad de empezar. Usualmente es por una de las siguientes razones:
  1. Nos sentimos cómodos con lo que hacemos (leyendo en internet, probablemente), y el hábito resulta menos interesante (es muy difícil). Nos aferramos a la comodidad.
  2. Es muy difícil empezar — para formar el hábito se necesita un montón de equipo de su bodega, o manejar 20 minutos al gimnasio, o conseguir muchos ingredientes, etc.
Así que la solución es conseguir que el inicio del hábito sea más fácil y cómodo.  A continuación algunas formas para hacer eso:
  • Enfóquese en cosas pequeñas —solo empiece. Ni siquiera tiene que hacerlo 5 minutos —solo empiece. Es tan fácil que es duro decir no.
  • Prepare todo lo que necesita para empezar temprano. Si necesita algo de equipo, prepárelo con anticipación, la noche anterior, o en la mañana si debe hacerlo en la tarde o al menos una hora antes. De esta manera cuando sea el momento de empezar ya no habrá barrera.
  • Busque que el hábito pueda hacerse en cualquier lugar, en lugar de tener que manejar hacia otro sitio.
  • Si tiene que manejar o caminar a algún lado, procure que tenga que encontrarse con alguien allí. Así es menos probable que se quede en casa (o en el trabajo), y más probable que vaya —e ir para allá es lo mismo que empezar. Esto funciona porque está haciendo que sea menos cómodo no empezar —la idea de dejar esperando a un amigo no es agradable.
  • Diga a la gente que va a formar el hábito de empezar su hábito todos los días por 30 días. Al tener este tipo de contabilidad se motivará para empezar, y se volverá menos cómodo no hacerlo.
  • Empiece con la versión más fácil del hábito para que sea fácil empezar. Por ejemplo, si busca formar el hábito de la lectura, no empiece con obras densas sino con libros de fácil lectura. Si quiere empezar a hacer yoga, no lo haga con rutinas complejas sino con series de saludos al sol.
Hágalo tan fácil como sea posible para empezar y difícil para no empezar. Dígase que lo único que tiene que hacer es amarrarse los cordones y salir de la casa, y le resultará difícil no hacerlo. Cuando haya comenzado, se sentirá bien y es probable que quiera continuar.

El inicio es el amanecer: un momento de iluminación que señala que algo maravilloso llegó. Aprenda a amar ese momento de iluminación y los problemas con los hábitos se desvanecerán como la noche.



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