20 de mayo de 2013

Enfóquese más en su cerebro y menos en su dieta para perder peso





La pérdida de peso tiene trucos. Obviamente lo que uno come tiene un gran impacto en nuestra salud y en nuestro peso. Pero cualquiera que ha intentado modificar su dieta para perder peso sabe que no es tan simple.

La mayoría de nosotros entiende de forma intuitiva que el brócoli es más saludable que las galletas. Podemos hablar sobre el azúcar, el gluten y los antioxidantes todo el día, pero eso no cambia el hecho de que las galletas sepan bien y que queramos comerlas. Cualquier plan de pérdida de peso simplemente nos dice que comer y no toma en cuenta el porqué las decisiones que tomamos es probable que no nos ayuden en el largo plazo.

El conocimiento de la nutrición es importante, pero solo es una pieza del rompecabezas. El secreto real es entender nuestros comportamientos y motivaciones en las raíces, y usar esta información para tener un impacto significativo en la salud. En este sentido, la salud empieza en el cerebro, no el plato.

La fuerza de voluntad es un recurso limitado

Lo primero que necesitamos entender es que no tenemos tanto control sobre nuestras decisiones de alimentación como la mayoría asumimos. Tendemos a creer que podemos llamar a la fuerza de voluntad en cualquier momento que queramos y usarla para ordenar una ensalada en lugar de una hamburguesa, y que si fallamos en hacerlo es nuestra culpa. Sin embargo, el autocontrol no es algo que simplemente lo podamos prender o apagar, y como resultado el proceso de tomar decisiones--particularmente cuando se refiere a comida--es mucho más complejo.

Aproximadamente 20 por ciento de las calorías que gastamos es usada por nuestro cerebro. Como la actividad cerebral es tan costosa, las cosas como el autocontrol y la toma de decisiones no pueden confiarse de manera indefinida. Como consecuencia, la fuerza de voluntad es un recurso limitado. Como un músculo, la fuerza de voluntad se fatiga cuando se la ejercita con demasiada frecuencia. Todas las decisiones que se toman durante el día merman su fuerza de voluntad y la capacidad para escoger la comida saludable sobre la otra disminuye rápidamente. De manera irónica, al incrementar su nivel de azúcar en la sangre se puede ayudar a restaurar la fuerza de voluntad en algo. Pero encontrar una manera saludable para aumentar el azúcar de la sangre en un estado mermado de fuerza de voluntad puede ser un dilema. Los cerebros cansados encuentran que es mucho más fácil comer una galleta.

La manera como nuestros cerebros se enfrentan al enigma de la fuerza de voluntad es automatizar lo que más se pueda nuestra toma decisiones. Lo realiza creando hábitos. Los hábitos son comportamientos específicos que ocurren en respuesta a un estímulo. Se los asocia con algún tipo de recompensa, lo que reafirma y fortalece el estímulo. Por ejemplo, una vibración en nuestro bolsillo es un estímulo para tomar nuestro teléfono móvil y mirar su pantalla. La información que veamos causará que se libere un poco de dopamina en el centro de recompensa de nuestro cerebro. Los humanos amamos la novelería, y es por eso que la mayoría tenemos una respuesta reflexiva para revisar nuestros dispositivos móviles cuando recibimos una notificación. Es así como nacen los hábitos.

Una vez establecidos, los hábitos ocurren de forma automática sin gastar nada de fuerza de voluntad o esfuerzo mental. Los científicos han estimado que hasta el 90 por ciento de nuestras decisiones diarias sobre comida ocurren como resultado de los hábitos. Esto ahorra energía a nuestro cerebro para las decisiones más difíciles donde no se puede usar a los hábitos.

¿Cómo nos puede ayudar este conocimiento para perder peso?

Por una cosa, nos muestra que la fuerza de voluntad no es particularmente confiable como un medio para conseguir perder peso, y que es mejor que enfoquemos nuestros esfuerzos en crear hábitos saludables.

También nos enseña que cualquier hábito que queramos desarrollar necesita de una recompensa significativa para sostenerse. Es probable que adivine que alguna promesa vaga de una futura delgadez no sea suficiente--la recompensa para cualquier hábito tiene que ser tangible e inmediata--. Esto significa que para conseguir el control a largo plazo sobre su peso necesita encontrar comidas saludables sabrosas, actividades físicas agradables, y procurar que sean convenientes y accesibles como sea posible.

¿Grandes noticias, cierto? Usar la fuerza de voluntad para las dietas restrictivas es difícil e increíblemente desagradable. No funciona. Para tener un éxito verdadero en la salud y en la pérdida de peso, es mejor parar las dietas y enfocarse en hábitos saludables que disfrutemos. Intente empezar con algo simple como el desayuno. Calentar muesli con un poco de leche de almendras y canela solo toma un par de minutos y es delicioso. Invierta en un pedómetro y desafíese a alcanzar los 10 000 pasos diarios. Fijarse y conseguir un meta alcanzable es una recompensa muy poderosa, y es una de las razones por las que mucha gente ama los videojuegos.

Como nuestros cerebros se saturan con facilidad, no trate de desarrollar demasiados hábitos a la vez. Trabaje en dos o tres. Los hábitos toman de dos semanas a seis meses para sentar raíces, pero en promedio son dos meses. Empiece con los más fáciles y trabaje en ellos. Cuando ha creado suficientes buenos hábitos, su salud se cuidará sola.

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